Tres ilustres profesores costeños

Miércoles, 15 Mayo 2019 17:28
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De izquierda a derecha: Julio Enrique Blanco, Orlando Fals Borda y Alfredo Correa de Andreis De izquierda a derecha: Julio Enrique Blanco, Orlando Fals Borda y Alfredo Correa de Andreis

Este miércoles 15 de mayo, fecha en que se celebra en Colombia el Día del Maestro, EL COMUNICADOR realiza unas semblanzas de tres de los más ilustres docentes y gestores académicos nacidos en la Región Caribe. A pesar de haber fallecido, hoy sigue siendo el día de Alfredo Correa de Andreis, de Orlando Fals Borda y de Julio Enrique Blanco.

Por: Luis Ramos Palacín

 

 

Alfredo Correa de Andreis, martir

Su nombre completo era Alfredo Rafael Francisco Correa De Andreis. Fue ingeniero agrónomo y sociólogo. Si bien nació en Ciénaga, Magdalena, desarrolló buena parte de su tarea educadora en Barranquilla. En la Arenosa fue docente de la Universidad del Norte y la Universidad Simón Bolívar. Ha sido descrito con los adjetivos “magno, humanista, noble y caribe”. Quienes lo conocieron lo asocian con adjetivos parecidos, pero el país lo recuerda por las siniestras circunstancias que rodearon su asesinato.

El 17 de junio de 2004, agentes del extinto DAS llegaron hasta su apartamento en el barrio El Prado y, exhibiendo una orden de captura librada bajo falsos testimonios, lo acusaron del delito de rebelión por ser un presunto ideólogo del frente 59 de las FARC bajo el alias de “Eulogio” o “El profe”. Debido al peso de su misma falsedad, esas pruebas no tardaron en caerse.

Tres meses después, sin embargo, Correa de Andreis y Edward Ochoa Martínez, su escolta personal, fueron baleados por dos sicarios mientras caminaban en la vía pública.

Julián F. Martínez, en su libro ChuzaDAS, desvela todo el armazón criminal que se dispuso en torno a la figura de Alfredo Correa de Andreis partiendo de la fecha de su irregular captura hasta el 17 de septiembre de 2004, día del atentado. Según afirmó Martínez, las investigaciones adelantadas por el cienaguero sobre el fenómeno de desplazamiento forzado en la región Caribe causaron molestias dentro del Gobierno Nacional, algunos de cuyos miembros, como se comprobaría después, sostenían vínculos con las AUC.

En 2014, durante el décimo aniversario de su muerte, el Estado colombiano y el DAS le pidieron perdón a la familia del sociólogo por su crimen, que fue declarado de lesa humanidad.

El pasado mes de enero, el Consejo de Estado dictaminó que captura de Alfredo Correa de Andreis fue injusta. Dicho fallo condena tanto al desaparecido DAS como a la Fiscalía y además le ordena a esta última fijar unas placas conmemorativas de Correa dentro de la institución y en las universidades del Norte y Simón Bolívar. El fallo, asimismo, exige que el profesor sea incluido en la Memoria Histórica de Colombia y que se haga un libro sobre derechos humanos que lleve su nombre.

 

Orlando Fals Borda, padre de la sociología colombiana

Es el autor del método universal de la Investigación Acción Participativa (IAP) y es considerado el sociólogo colombiano de mayor reconocimiento en América Latina. 

Nació el 11 de julio de 1925, en Barranquilla. Estudió el bachillerato en su ciudad natal y realizó estudios universitarios en Inglaterra y Estados Unidos, donde se graduó de maestro en Sociología en la Universidad de Minnesota. Después se titularía de doctor en Sociología Latinoamericana en la Universidad de la Florida.

Poco después de obtener su doctorado, volvió al país y se vinculó a la Universidad Nacional, donde, a finales de la década de los cincuenta y en compañía de Camilo Torres, fundó la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, tarea que lo hizo meredor del título de "padre" de esta ciencia en el país. Siendo el decano de aquella facultad, inició campañas de responsabilidad social en favor de las personas menos favorecidas. Borda también ocupó cargos públicos; fue, por ejemplo, director del Ministerio de Agricultura.

Dejó plasmado en varios libros su interés investigativo por los fenómenos de la violencia y el desarraigo de los ciudadanos en las zonas rurales de Colombia. Junto con Eduardo Umaña Luna y de Germán Guzmán, escribió, en 1962, La violencia en Colombia, que le sirvió como espejo a una sociedad que recién venía emergiendo de una gran convulsión iniciada con el Bogotazo. Otra de sus obras destacadas es Historia doble de la Costa, la cual escribió entre los años sesenta y ochenta.

La socióloga Miriam Jimeno, quien compartió espacios académicos con intelectual barranquillero, expresó acerca de él: "El profesor Fals Borda representó la postura que tenemos como ideal que es un intelectual: una persona que no solamente es especialista y apasionada en su campo y que se dedica a estudiarlo, sino que tiene el compromiso de transmitirlo a la sociedad”.

Falleció en Bogotá, a los 83 años, en la madrugada del 12 de agosto de 2008.

 

Julio Enrique Blanco y el germen de la Universidad del Atlántico

Nació el 17 de mayo de 1890. Si bien para ese entonces Barranquilla era una ciudad portuaria que aún no abandonaba su apariencia de pueblo, pero Blanco fundaría en ella un proyecto que habría de marcar su historia para siempre.

Su recorrido intelectual empezó en su etapa juvenil, con las lecturas de Darwin, Haeckel, Loeb, Herbart y otros pensadores inscritos dentro de la tradición del positivismo crítico de Alemania. Las ideas de esos autores, que ejercieron en su pensamiento una influencia decisiva, Blanco las conoció en el idioma original.

El trasegar filosófico de Blanco puede clasificarse en cuatro periodos propuestos por el docente investigador René Campis: el primero, entre 1910 y 1925, marcado por sus estudios autodidactas y sus colaboraciones con la Revista Voces; el segundo, entre 1925 y 1945, que se relaciona con viajes a Europa y un influjo notorio de la filosofía de Husserl; el tercero, de 1945 a 1975, donde está incluida su Metafísica de la inteligencia (o un intento de construir una metafísica propia), y, por último, el cuarto período, comprendido entre 1975 hasta su muerte. Es en este último lapso que Blanco toma cercanía con generaciones más jóvenes. Escribió algunos artículos que circularon sobre todo entre los estudiantes del Colegio de Barranquilla, donde fue rector.

La vida de Blanco, como anotó el filósofo Leydon Contreras, “se encuentra indeleblemente fundida en la historia de Barranquilla. Es tan estrecha su relación y tan intensos sus mutuos influjos que, por ende, resulta casi imposible intentar hablar de lo uno sin hacer referencia a lo otro”.

Aunque en años recientes varios estudiantes y académicos han hecho un esfuerzo por recuperar y revalorizar su obra, el nombre de Julio Enrique Blanco permanecerá en la historia de Barranquilla por haber concebido, diseñado y terminado, a mediados del pasado siglo, el proyecto del Museo del Atlántico, del cual se derivaría la Universidad del Atlántico, que fue una respuesta a la preocupación de empresarios de la época, quienes planteaban la necesidad de que hubiera técnicos y especialistas formados en la misma ciudad. Esta institución, creada en 1943 y regida por inicialmente por el mismo Blanco, erigió a Barranquilla como una esquina de desarrollo para el país. No sobra decir que esta derivación, es decir, la transición del Museo hacia la Universidad, fue del todo consciente.

“El Museo, como medio, debía crear el medio material que aún no existía para la educación superior que, como órgano de posterior acción, debía ser la Universidad del Atlántico”, dijo el educador y filósofo barranquillero, quien fallecería en 1986, a los 96 años, en la misma ciudad donde nació.

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