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Han secuestrado el Museo

Miércoles, 12 Junio 2019 08:00
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Han secuestrado el Museo Foto: JdVillalobos

Por: Luis Ramos Palacín

 

 

En uno de los entreactos de la Noche del Río 2019, el presentador les anunció a los asistentes que unas personas, cual ujieres de cualquier iglesia católica, pasarían por sus puestos con alcancías metálicas en las manos para recoger un “apoyo” que le permitiera al Parque Cultural del Caribe seguir organizando en los años próximos un espacio gratuito como aquel. Puede que el aviso dejara indiferentes a los extranjeros, pero no a los asistentes locales. ¿En qué estado financiero se encontraba el Parque para que, en medio de uno de sus eventos más tradicionales, se diera a la tarea de recolectar monedas y billetes de baja denominación?

 Al ver cómo unos muchachos les alargaban las alcancías, muchos fruncieron el ceño, pero ha de haber sido menos por sorpresa que por preocupación. La ciudad lo sabía. Las grietas presupuestales de aquel complejo cultural no eran un secreto para nadie. Su historia, que empezó el 24 de abril de 2009, es la historia de sus tambaleos económicos y administrativos. El 16 de abril de 2018, la arquitecta Carmen Arévalo Correa relevó en la dirección del complejo cultural a María Eulalia Arteta, que días atrás había renunciado. Era la segunda vez que Arévalo asumía este cargo. Una de las condiciones de su designación era que fuese temporal: la arquitecta lideraría una etapa de transición en la que se introducirían los cambios y ajustes necesarios para que la entidad pudiera “volver a funcionar bien”.

¿Qué le hacía falta al Museo? En primer lugar, urgía ejecutar varias reparaciones locativas. Entre ellas estaba la del aire acondicionado, que no iba a poder ser montado antes de un plazo de tres meses. Con todo, en su segundo período administrativo la directora debía enfrentar una serie de contrariedades de fondo que no se resolverían en un trimestre y que, el 10 de junio de 2019, poco más de un año después del nombramiento, terminaría en una orden de embargo y secuestro contra la entidad.

 

230 millones para la liberación

“La edificación no está embargada, sino que se encuentra en un proceso de saneamiento”, aseguró Orlando Carvajal, representante legal del Parque. Lo cierto es que la orden con que apareció este 10 de junio la constructora Proymetal en el Parque Cultural del Caribe —orden emitida por el Juzgado Quinto Civil del Circuito Oral de Barranquilla el pasado 22 de marzo de 2019— es, en efecto, una orden de embargo y secuestro. Una orden tan clara y específica en sus términos, que incluso decreta el secuestro y embargo del restaurante del Museo del Caribe.

No es la primera vez que el complejo cultural se enfrenta a una de estas órdenes y tampoco es la primera vez que la niega. El 22 de octubre de 2018, BanColombia embargó a la Corporación Parque Cultural del Caribe por una deuda de 213 millones 649 mil pesos que obedecía a un préstamo utilizado para “obras en el Museo del Caribe”, como indicó Carvajal en su momento. A propósito de este episodio y como en el caso de Proymetal, el coordinador financiero del Parque Cultural afirmó que el proceso ejecutivo todavía no era un embargo, sino “un espacio” que el banco estaba “generando para un acuerdo de pago”.

230 son los millones que el Parque le adeuda a Proymetal, constructora encargada de la galvanización y montaje de las estructuras metálicas para las obras actualmente paralizadas del Museo de Arte Moderno de Barranquilla. Sobre el pago de la deuda, ambas partes habían llegado a un acuerdo la semana pasada, pero cuando Proymetal quiso cancelar el proceso ejecutivo ante el juzgado, ya era demasiado tarde. Es por eso que este lunes la diligencia se efectuó y, como tal, el embargo y el secuestro es efectivo y está vigente, a pesar de que los deudores hicieron el día anterior un abono considerable y de cuantía aún confidencial.

“Si me preguntas jurídicamente, en estos momentos [el Parque Cultural del Caribe] se encuentra embargado y secuestrado”, dijo Rafael Ávila, abogado de Proymetal. “Ahora que yo presente el escrito en el que le pido al juzgado la terminación del proceso, el juez es quien debe levantar la medida cautelar".

Hacia las seis de la tarde de este 11 de junio, las directivas de la Corporación Parque Cultural del Caribe, por medio de un comunicado compartido en la cuenta de Twitter del Museo, anunciaron lo siguiente: (1) que la diligencia de secuestro y embargo del establecimiento se había suspendido a partir de un acuerdo de pago con la empresa demandante; (2) que a partir de la crisis financiera que dio origen al cierre del Museo del Caribe en febrero de 2018, el Parque Cultural del Caribe “ha venido trabajando incansablemente en un plan de saneamiento financiero con el objetivo de cumplir con las obligaciones que tiene vigente con sus acreedores”; (3) que el Museo del Caribe se encuentra abierto al público y desarrollando su agenda cultural; y (4) que en la actualidad se está trabajando “en el replanteamiento institucional, abriendo puertas a la participación del sector público en la estructura administrativa del Parque Cultural del Caribe”.

 

La ciudad de la sorpresa

El pasado 24 de abril, cuando el Parque Cultural cumplió 10 años de existencia, Carmen Arévalo manifestó que no era un día de celebración, sino una jornada para reflexionar. Al llegar a la dirección de la entidad, Arévalo la encontró en medio de una crisis financiera que, con el paso del tiempo, jamás se alivió. Durante sus cuatro primeros meses de administración, el Museo del Caribe, eje central del Parque, estuvo cerrado por labores de mantenimiento. Para entonces, el ente cultural tenía una deuda de más de mil millones de pesos en su operación.

El 24 de abril fue una jornada de reflexión porque el momento que vivía y vive el Parque es crítico. Aún no ocurre su cierre financiero y al deterioro de sus instalaciones y la escasa variedad de su agenda de actividades se suman episodios de vergüenza como la reciente demanda de Proymetal. La diligencia ejecutada por la constructora estaba anunciada y no debió asombrar a nadie, pero aun así muchos se asombraron una vez se hizo pública. “El alcalde y el gobernador manifiestan a los medios que los coge por sorpresa el embargo”, contó Rafael Ávila, “cuando si ustedes van al despacho donde cursa el proceso y revisan la fecha, desde noviembre [de 2018] la Gobernación, el Distrito, Findeter y el Ministerio de Cultura sabían de la existencia de este proceso”. Además, el abogado de Proymetal precisó: “Cuando yo presenté dicho proceso, lo primero que hice fue pedir el embargo de los dineros que esas entidades le donan a la Corporación. En su momento, ellos respondieron al juzgado diciendo que iban a cumplir con la orden judicial”.

El último 24 de abril, Carmen Arévalo dijo: “No podemos dejar caer el Museo”. Ella y todos sabían que venía dando tumbos y, sin embargo, al verlo tropezar de nuevo todos se extrañaron en la ciudad de la sorpresa.

 

La ciudad de la ironía

En cualquier parte del mundo, como reza el adagio, cuando se cierra una puerta se abre una ventana. En Barranquilla, ciudad de la ironía, cuando se cierra un museo se abre un teatro. Mientras el abogado del Parque Cultural del Caribe negocia con Proymetal para entregar abonos y fijar un plazo de pago, luego de treinta y cinco meses de haberlo prometido el Distrito se reúne con BanRepública para decidir cuáles serán las características del teatro Amira de la Rosa cuando se dé su reapertura, operación para la cual la segunda parte mencionada hará una inversión de 60 mil millones de pesos.

Lea también: Inician discusiones sobre el futuro del Amira de la Rosa

Una de las propuestas que presentará el Distrito en la mesa de reunión es que el nuevo teatro sea un espacio multicultural, en consonancia con las tendencias mundiales en lo que toca a esta clase de escenarios: un teatro que “sirva para hacer videoconferencias, congresos, exposiciones, etcétera”, como expresó Juan José Jaramillo, secretario de Cultura, Patrimonio y Turismo. Otro de los cambios a los que se apunta consiste en una ampliación significativa de la capacidad del recinto, que antes de su cierre era de menos de mil personas.

Fuera de la situación vergonzosa del Museo del Caribe y la situación alentadora —aunque retrasada— del Amira, cabe mencionar el caso de un escenario como el Centro de Convenciones Puerta de Oro, inaugurado en abril de 2017. Es verdad que su situación todavía está lejos de ser lamentable, pero con el antecedente del Parque Cultural y en vista de los vacíos en su programación, tal vez sea saludable contemplarlo con una cercanía preocupada y preventiva.

El próximo evento que va a albergar Puerta de Oro será la Feria del Terror, a partir del 14 de junio y hasta el 21 de julio; luego, Proyéctate, del 15 al 17 de julio. El siguiente evento se cumplirá más de un mes después, del 22 al 25 de agosto, cuando se lleve a cabo la XII versión de la feria Sabor Barranquilla. En promedio, en Puerta de Oro se realizan 11 ferias o eventos al año, una cifra exigua si se compara con la del calendario de Corferias, en Bogotá, que solo entre junio y julio de este año tendrá 12.

En la ciudad de la sorpresa y de la ironía hay que vigilar de cerca los escenarios que avanzan entre tumbos y, al mismo tiempo, mirar de reojo los que avanzan con lentitud, como Puerta de Oro. No vaya a ser que, el día menos pensado, el centro de convenciones no celebre sus cumpleaños sino que reflexione sobre sus fracasos y que un grupo muchachos se pasee en medio de una feria haciendo tintinear frente a los asistentes unas alcancías de metal.

Visto 147 veces Modificado por última vez en Miércoles, 12 Junio 2019 10:14

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