"A mí no me gustaba Diomedes Díaz porque era corroncho": Patricia Acosta

Domingo, 21 Abril 2019 22:33
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Un dibujo de Diomedes Díaz y otros cuadros más. Un dibujo de Diomedes Díaz y otros cuadros más.

Por Dayana Villalobos Dimare

Detrás de la reja que separaba la sala de la terraza estaba Patricia Isabel Acosta Solano, la mujer que acompañó conyugalmente a Diomedes Díaz por casi tres décadas. Entre las líneas de hierro y vistiendo un conjunto negro de tela alicrada, ella hablaba con los visitantes que se acercaban a preguntarle cuánto costaba la entrada del museo y restaurante en el que se había convertido la casa donde ella siempre vivió y donde el Cacique de La Junta la enamoró. No más $5.000 pesos colombianos bastaban para entrar a aquel lugar y conocer una historia contada a través de retratos.

Entré al que sería su cuarto cuando ella era una niña. Era pequeño, de paredes amarillas y con una cama tendida y atravesada en la mitad. No parecía un lugar antiguo: estaba debidamente cuidado, algo remodelado y limpio. El hombre que hacía el papel de guía en aquel centro de memorias abrió paso entre los visitantes que estaban en el dormitorio y empezó a decir en voz alta: "Déjenme contarles la historia... Silencio ¡Hagan silencio!". El diminuto revuelo que causó tuvo una sola razón: una ventanita marrón que daba a una calle sin pavimento. Era la famosa "ventana marroncita" que menciona Diomedes Díaz en "Tres canciones" y en la que hoy en día se pueden ver las pronunciadas marcas de sus uñas.

— ¿Qué sentías cuando Diomedes arañaba tu ventana en las noches? -pregunté a Patricia.

—¡Miedo! —fue su respuesta—. Porque cuando él lo hacía, mis papás siempre me mandaban para el otro cuarto.

— ¿Su papá, el Mono Arjona, era así de cascarrabia como lo muestran en la telenovela "Diomedes, el Cacique de La Junta"? —preguntó Yazmín Barrios, turista barranquillera.

— Mira —dijo Patricia captando la atención de las que la rodeaban en ese momento—: Si a mi papá le decías "espérame aquí en la silla sentado", él se quedaba ahí. Podías durar horas en volver, pero él te esperaba... Mi papá era tranquilo, noble, tierno, no molestaba a nadie.

Patricia interrumpió por unos segundos sus palabras. Una muchacha morena, gruesa, fajada y con lentes de contacto color verde se le acercó para pedirle una 'selfie'. "Yo le acepto las fotos a la gente porque yo valoro el hecho de que vengan de tan lejos", expresó Acosta cuando Ángela Dimare, acompañante de Yasmín Barrios, quiso una fotografía con ella minutos atrás.

Las paredes de la sala, pintadas también de un color amarillento, estaban decoradas con decenas de cuadros de Diomedes Díaz solo y con otros famosos; de ella sola y al lado de su marido; y de Martín Elías solo, de su familia y de sus hijos. El 'Gran Martín Elías', como lo llamaban muchos, compartía con sus hermanos Diomedes de Jesús, Diomedes Díaz y Luis Ángel Díaz una de las fotografías más grandes y antiguas colgadas en la sala: los cuatro posaban siendo apenas unos niños.

"Martín Elías nunca entendió la muerte de su padre. Él lo lloraba a cada rato", confesó con tristeza Patricia, quien luego afirmó que solo tuvo un hombre en su vida y fue el que ganó el Grammy Latino a la mejor cumbia/vallenato en el 2010: Diomedes Díaz.

"A mí no me gustaba Diomedes porque era conrroncho", expresó Patricia. "Él me enamoró fue con canciones y se convirtió en el amor de mi vida. Si había algo que me gustara de él era su nobleza, su humildad, su respeto hacia mí y sus detalles conmigo", agregó la mujer de los ojos pintados de negro.

La madre de Martín Elías seguía contándonos un pedacito de la historia que muchos —o pocos— conocen. El vicio del que fue su esposo esclavo y el que, para muchos, significó la causa de su muerte en 2013, arrebató la felicidad que ella siempre tuvo al lado de su marido. "El diablo se llevó al hombre de mi vida con ese vicio...", dijo Patricia vacíamente, como si no pudiera comprender cómo el hombre del que ella se había enamorado se había esfumado en un mundo de adicción, dependencia y soledad.

Patricia dejó de hablar y miró el cuadro grande de su ex esposo abrazando a su hijo Martín Elías. Acercó su mano a él, lo tocó y se quedó contemplándolos en silencio para luego decir débilmente: "Yo a esos hombres los extraño mucho". Ya las lágrimas habían llenado sus ojos.

Visto 539 veces Modificado por última vez en Domingo, 21 Abril 2019 22:47

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