Lo inesperado sucedió: Anthony Joshua cayó a manos de Andy Ruíz Jr.

Sábado, 01 Junio 2019 23:06
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Andy Ruíz celebra con su equipo tras vencer por KO a Joshua Andy Ruíz celebra con su equipo tras vencer por KO a Joshua FOTO: Instagram. (@DAZN_USA)

Yendo en contra de todos los pronósticos, el mexicano Andy Ruíz Jr. (33-1 con 22 KO) venció en una batalla al mejor estilo de David contra Goliat al que hasta esta noche fue campeón mundial, Anthony Joshua (22-1, con 21 KO) en el marco de su primera pelea en territorio norteamericano.

Por algún motivo, el Madison Square Garden es visto como la meca del boxeo. Por algún motivo, combates históricos se han disputado en el cuadrilátero que aquí se eleva. Aquí se han escrito muchas de las páginas doradas en la historia del boxeo, y es que muchos de los grandes campeones del siglo pasado hicieron auténticas proezas en este escenario: Muhammad Ali, Joe Frazier, Sugar Ray Leonard, Roberto Durán, Julio César Chávez, Mike Tyson... La lista es larga. Casi todos los más históricos del deporte de los puños lucharon en un escenario que hoy inscribe una nueva anécdota apoteósica en sus páginas: La derrota del peso pesado más importante de la actualidad: El británico Anthony Joshua, ante uno que visto como fracasado hasta esta noche: Andy Ruíz Jr.

Con 29 años, Joshua llegaba a este combate siendo el rey de los pesados. Ese puesto lo ocupa desde que venció por la vía categórica al anterior rey, Wladimir Klitschko en 2017. Aquella noche fue el final de la carrera de un hombre que defendió los cinturones más importantes del mundo (Federación Internacional de Boxeo, Asociación Mundial de Boxeo y el Consejo Mundial de Boxeo) en más de 13 combates. Culminó un reinado y arrancó otro inmediatamente, pues en los pesos pesados solo puede existir un rey.

En la otra esquina estaba un mexicano escogido como plan B para enfrentar a Joshua. El ideal de esta noche era presentar a Joshua como rey supremo en el continente americano, debido a que el británico nunca había peleado en ninguna de las grandes plazas de este lado del mundo. No había mejor lugar para "empezar a vender" a uno de los mejores deportistas del mundo, que enfrentándolo ante un boxeador con ciertas cualidades deportivas, pero que no tuviera mayor oportunidad ante la pegada gloriosa de 'AJ', como se apoda Joshua.

Andy Ruíz Jr, apodado 'Destroyer', es escogido como reemplazo de Jarrell 'Baby' Miller. Un boxeador nacido en New York, que aparentaba ser el rival perfecto para el monstruo británico: Invicto, con fama de 'tipo rudo', amado por la población de la misma ciudad donde se daría el combate y no menos importante, un rival bien rankeado en la categoría. Era la oportunidad para Miller de ganar una bolsa de mucho dinero pero, por descuido de la fortuna, una prueba de dopaje durante un entrenamiento arrojó positivo e inmediatamente el Consejo Mundial de Boxeo, ente rector del deporte, pidió retirar a 'Baby' Miller de la lista. Entonces apareció el plan b: Un mexicano de 29 años que había perdido su invicto en la pelea más importante de su carrera. Con hambre de triunfo y de demostrar su valor, Ruíz Jr acepta la propuesta, repitiendo  la misma premisa de Povetkin, Parker y Takam: "Yo seré quien destruya a Anthony Joshua".

Vaya que ninguno pudo. Takam y Parker fueron noqueados en Cardiff (El primero en 2017 y el segundo en marzo de 2018), mientras que Povetkin recibió la misma dosis, pero en el mítico Wembley Stadium, un escenario que usualmente es empleado para partidos de fútbol, pero cuya capacidad fue adecuada para que AJ deleitara al mundo del deporte con sus puños. En aquella noche, la plaza se llenó y Joshua mandó a dormir a uno de los rivales más fuertes que se le había puesto por delante.

Pero, ¿Qué fue lo que pasó?, es una excelente pregunta para comenzar a analizar la tragedia, de la misma forma que un médico forense evalúa la causa de muerte de una persona a través de la autopsia (O necropcia, si se prefiere). La acción empieza con una antesala emocionante, la cual contó con las grandes actuaciones de boxeadores como Callum Smith (quien noqueó categóricamente al africano Hassan N’Dam) o la campeona Katie Taylor, quien venció por decisión dividida a Delfine Persoon. Luego llegó el momento de la verdad: Joshua por vez primera en américa. Del otro lado, Andy Ruíz Jr.

El primer asalto, como en los grandes combates, fue de análisis puro. Un jab por aquí, otro golpe suave por acá, pero nada de emociones. Así se fueron los primeros tres minutos y así también pasaría con el segundo round. ¿Parejo?, bueno, todos creíamos que Joshua saldría a matar a Ruíz en los primeros golpes de la pelea, al mejor de Tyson en sus tiempos, pero no fue así. El británico optó por llevar los primeros minutos con un análisis paciente. Aguardando. El mexicano salía a proponer, con furia, con ganas, pegando con autoridad, sin dejarse imponer condiciones.

El tercer asalto fue el principio de algo indescriptible. Coloquemos la imagen de AJ conectando su tradicional golpe de derecha, cargado de cloroformo, sobre la humanidad de un Andy Ruíz que se desploma en cámara lenta. El público ovaciona y Joshua levanta los brazos en señal de que el final estaba cerca. Pero no. El mexicano se levanta, detiene la cuenta en ocho y va hacia adelante a continuar peleando. El público pedía que Joshua acabara el trabajo como el buen matador liquida al toro en la corrida, pero como una sentencia del destino, Andy Ruíz obedece al llamado de ser toro rebelde y clava los cuernos en forma de puños sobre el campeón mundial y la imagen toma otro tono: Joshua desplomándose ante el 'destroyer'. Tambaleó para levantarse, pero se puso de pie. Entonces parecía que era otro ese Anthony Joshua, y volvió otra ráfaga de golpes y el campeón volvió a visitar la lona sobre el final del tercer round. Como decían los antiguos narradores, "lo salvó la campana".

No había aire suficiente para llenar los pulmones del público. Quizás el mundo se quedó sin aire en ese momento. Nadie podía comprender lo que acababa de suceder. Era el final del mexicano quien quizás tomó fuerzas en esa caída, se levanta, y al mejor estilo de un fénix emprende un vuelo magistral hacia la gloria. Pero faltaba mucha tela por cortar. Muchísima tela.

El cuarto asalto sirvió para que ambos pecadores bajaran las revoluciones y el quinto sería igual. Seguía siendo Andy el que daba los golpes de mayor potencia mientras que Joshua iba hacia atrás y respondía con un jabón que marcaba la distancia. En el sexto, una gota de escapaba de las fosas nasales del campeón y el mundo entero empezó a preguntarse si realmente era estrategia o cansancio por parte del campeón mundial.

Y fue el séptimo asalto el que trajo destrucción y alegría.

Joshua salió a buscarlo. Pegó bien, con inteligencia, colocando muchas manos en el rostro de un mexicano que también hacía lo propio, pero entonces llegó una seguidilla de golpes que, a uno más débil, lo habría dejado en el hospital (o en el cementerio).

La cuenta avanzo y daba la sensación de que Joshua podía continuar, pero el árbitro no quiso arriesgar la integridad del boxeador de 29 años y, levantando los brazos al aire, puso fin a la reyerta.

Lo que sucedió después es algo... Bueno, hubo dos caras. Una, de desconcierto; la de Joshua. El campeón no protestó por la decisión. Entendió que era lo mejor para sí mismo y aceptó humildemente que su rival lo había dejado todo con el fin de vencerlo. En la otra esquina, Andy se mezcló en un abrazo con su entrenador, Manny Robles, y con todo su equipo. La alegría no cabía y el público supo recompensar al nuevo campeón con muchos aplausos.

Así Andy Ruíz se convierte en el primer mexicano de peso pesado que alcanza un campeonato mundial. Muchos lo intentaron en el pasado, pero es hoy Andy Ruíz Jr quien escribe una página inolvidable en el pugilismo de su país.

Visto 170 veces Modificado por última vez en Domingo, 02 Junio 2019 10:55

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