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Agónico paso del Junior a la final del fútbol colombiano

Miércoles, 05 Junio 2019 19:35
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Teófilo Gutiérrez retiene la pelota ante la presión de Aldo Leao Ramírez. Teófilo Gutiérrez retiene la pelota ante la presión de Aldo Leao Ramírez. Foto tomada de Instagram.

Sufrimiento puede ser una buena palabra para definir lo que han vivido los hinchas del Junior de Barranquilla. Igualado en puntos con Deportes Tolima (12 unidades), el cuadro barranquillero logra clasificar a la gran final del primer semestre tras vencer en el Atanasio Girardot a Atlético Nacional tres goles contra dos.

Un partido con emociones para vivirlo de pie fue el que se llevó a cabo esta noche de miércoles en el estadio Atanasio Giraldot de la ciudad de Medellín. En simultáneo, se jugó en Cali el partido entre Deportes Tolima, que también buscaba un paso a la final, y Deportivo Cali. Con los ojos sobre dos objetivos al mismo tiempo, los hinchas veían el partido con una calculadora en las manos para comprender la realidad de los números y comprender bajo qué condiciones podría llegar su equipo a la tan anhelada final.

Las cosas comenzaron cuesta arriba para el equipo 'tiburón'. A los tres minutos del partido una acción colectiva de Atlético Nacional acabó con la pelota en el fondo de la red defendida por el portero uruguayo, Sebastián Viera. Algunas personas apenas se sentaban en sus asientos, y otros le daban el primer sorbo a la cerveza con ese gol que significaba un trago muy amargo para los seguidores del equipo dirigido por Comesaña. A la adversidad, los jugadores respondieron con dominio de pelota sobre el suelo y un toque intenso entre el centro del campo, buscando abrir espacios por las bandas.

A los nueve minutos de partido, el portero José Fernando Cuadrado comete una falta sobre el atacante Daniel Moreno y el juez central del compromiso sanciona penalti. El balón fue tomado por el goleador del equipo, Luis Narvaez, quien no tuvo problemas en disparar desde los doce pasos y colocar el empate parcial en el marcador. Fue poco el publico que celebró el gol en las gradas del Atanasio, pero fue uno solo el grito de gol que se expandió por los aires de la ciudad. Entonces el juego se volcó en los tres cuartos de cancha defendidos por Atlético Nacional. Junior desplegó las armas y así llegó el segundo gol del partido: Los frutos del juego colectivo dieron frutos al minuto 28 con un cabezazo de James Sánchez que habilita a Teófilo Gutiérrez y lleva la pelota al fondo de la red.

El 'Teo' de la gente dijo presente de la mejor forma posible: Marcando un gol en un momento clave del partido.

Entonces, no fue únicamente con el gol, sino con el juego, liderando el ataque y apoyando en defensiva. Con esa mentalidad cayó el tercero en la portería de un portero Cuadrado que veía cómo se venía abajo su defensa ante un pase de túnel con el que Teo entregó la bola a Sebastián Hernández, quien no titubeó para evocarla en el fondo de la red. Tres a uno en el primer tiempo, en el partido que se jugaba en Medellín.

Casi como oprimir un botón y cambiar de canal, en el Estadio Palmaseca de la ciudad de Cali, el Tolima buscaba de visitante lograr el paso a la gran final. Los dirigidos por Gamero llegaban a este partido con la misma cantidad de puntos del cuadro barranquillero, pero con la diferencia de partidos jugados en comparación con la cantidad de jugadores en la nómina. El cansancio pareció ser lo que más afectó al plantel dirigido por Alberto Gamero, debido a que el Cali fue dueño de la pelota y de las acciones más claras en la primera mitad. Sin embargo, los goles se negaron a aparecer.

Del otro lado, estaba un Junior que sacaba la fuerza, amor por la camiseta y la gallardía para sobreponerse a las dificultades. Antes del primer gol rojiblanco, Freddy Hinestroza salió lesionado, dándole paso a Sebastián Hernández. Después sería Ditta quien abandonara el campo por molestias, y entraría uno que, hasta hace unos meses, era titular inamovible en el tiburón: Leonardo Pico. 

El primer tiempo terminó en ambos escenarios, pero el partido siguió en las tiendas de barrio, en las esquinas, en los que seguían el juego a través de la radio, en el comentario, en el murmullo, en la incógnita sobre el qué pasará ahora, y así se fueron los quince minutos. Mucha gente sacaba cuentas, y es que, con el cero a cero que había en Palmaseca, Junior entraba sin necesidad de más. Los tres goles le daban la justificación; sumaba el tiburón dos goles más en la diferencia de gol.

Una de las tragedias de las que pueden dar fe todos los hinchas del Junior, es el sufrimiento que se padece antes de la felicidad. Primero fue el gol de Nacional a los tres minutos. Luego sería el suspenso que trajo el soberbio golazo convertido por Marco Pérez a los 57 minutos de juego. Tolima estaba ad portas de igualar a Junior en la diferencia, y el empate llegó con el doblete del atacante de 28 años. A los 72 minutos de juego, un disparo razante vulneró todas las esperanzas de victoria de un Deportivo Cali que quería despedirse con una victoria de este torneo ante sus hinchas.

Entonces se vivían dos emociones: Las de júbilo por parte del Tolima, quienes necesitaban un tercer gol o uno de Nacional en el Atanasio para poder meterse en las finales; y las caras de desesperación de los hinchas de Junior que, con el paso de los minutos, se notaban más preocupados.

Entonces llegó un golpe devastador que parecía ser el final de la ilusión: Un contraataque de Nacional que, hasta ese momento del juego era absolutamente superior, ataca por la banda derecha, la pelota ingresa en forma de pase de la muerte y es impulsada por una última estocada de Vladimir Hernández, exjugador de Junior, idolatrado por muchos hinchas que aún no superan su partida del cuadro rojibalnco. 

El jugador que tantas alegrías, goles, jugadas llenas de velocidad, vitalidad y energía regaló en Junior, estaba enviando a su ex-equipo a la eliminación directa. Los rostros (hasta el mío) son algo indescriptible. Podrías encontrar confusión y desconsuelo de la misma forma que encuentras sabores en una dulcería. Pero no todo estaba dicho...

Iban 70 minutos de partido cuando Lucas Pulsineri, entrenador del Deportivo Cali, ingresa a Feiver Mercado al terreno de juego. Un atacante juvenil cuyo objetivo en el campo no estuvo muy claro hasta el minuto 87 de juego, cuando por uno de esos accidentes del destino, consigue marcar un gol. Entonces los rostros sobre los cuales corrían lágrimas de la misma forma que lo hace el agua de una cascada, se transformaron automáticamente en caras feices de celebración y de alegría pura. Fue tanto el jolgorio que invadió a las personas, que muchos hicieron rondas gritando "Feider, Feider, Feider, Feider". Era un  desconocido el que se ponía la capa de superhéroe, mientras que los jugadores del Junior parecían vencidos en el Atanasio, ante un rival que solo quería cobrar aquellas derrotas de 2004 y todas las venideras.

Sonó el silbatazo final y la gente, al fin, pudo celebrar. Parecía una vida entera y no 90 los minutos que las personas habían vivido hasta ese momento. Pero la clasificación llegó y el actual campeón del fútbol Colombiano buscará hacerse con un segundo título de forma consecutiva.

Visto 223 veces Modificado por última vez en Jueves, 06 Junio 2019 06:33