Desde el punto penal, Brasil avanza a las semifinales

Jueves, 27 Junio 2019 22:45
Valora este artículo
(0 votos)

COMPARTIR:

Allison Becker celebra junto a Gabriel Jesus el paso a las semifinales. Allison Becker celebra junto a Gabriel Jesus el paso a las semifinales. FOTO: Twitter. @SC_ESPN.

Fue Brasil quien se hizo con la victoria en un vibrante partido para abrir la fase final de la Copa América. El encuentro que enfrentaba a la selección anfitriona contra la siempre agerrida Paraguay llevó las emociones hasta lo más alto y en una tanda de penalties se definió la suerte de ambos equipos. 

No fue muy fácil escoger un titular para esta crónica. Hay dos clases de sentimientos tras terminar un partido como el que se llevó a cabo en el Estadio Arena Do Gremio, de la ciudad de Porto Alegre. La alegría de los brasileros contrastada con las lágrimas de Gustavo Gómez, defensa central y capitán de los guaraníes, que erró el primer penal de la tanda. Qué decir de la euforia en el rostro de Gabriel Jesus, cuya felicidad lo eleva cuan Cristo de Corcovado, mientras que del otro lado queda un Derlis González, figura del partido de los paraguayos, con lágrimas derramadas en su rostro.

Esa imagen se repite al mirar a las gradas. La felicidad de los locales y el amargo llanto de los visitantes que no lograron repetir la hazaña de 2011 y de 2015, ediciones en las que doblegaron a sus similares de Brasil por la vía del penal que a veces te da alegría y a veces te da tristezas.

Hablemos, en primer momento, del partido. En noventa minutos pudimos vivir muchos tipos de emociones. Desde un balón que se negó a entrar en muchísimas oportunidades al arco de Roberto 'el gato' Fernández, pasando por las faltas y un juego tácticamente preciso de Paraguay hasta la falta de eficacia de Brasil. Hay muchos factores que pueden explicar por qué el partido quedó cero a cero en noventa minutos, pero hay que hablar de varias individualidades para poder entenderlo.

En primer lugar, el portero Fernández. Fiel a su apodo y a su patria, defendió con creces la porteria que en otra época perteneció al histórico Chilavert y que también fue defendida por su padre, de quien heredó el talento y a quien hoy representó con grandeza. Atajó de todo. Remates de cabeza, de corta, media, larga distancia, con atajadas espectaculares a simple vista. Su padre algún día silenció el mítico estadio Azteca y él hoy supo ganarse los aplausos de un público exigente: El de Brasil.

También Derlis González jugó con entrega. Sudó la camiseta al mejor estilo de Cayetano Ré Ramírez, dejando el alma en el terreno de juego y sudando hasta la última gota. Así también fue el juego de Gustavo Gómez y de Miguel Almirón.

Del otro lado fue Everton quien comandó la mayoría de los ataques de Brasil. Con una gran muestra de sus habilidades, deslumbró a todos con una gambeta electrizante. 

El partido tuvo a Brasil como dominante. En todo el partido el local jugó, intentó, pero no tuvo claridad y aporte colectivo para superar la barrera de contención rival. Por su parte, Paraguay careció del factor sorpresa para contra golpear porque defendió cerca del portero Roberto Junior Fernández y cuando el equipo necesitó el desdoble, Miguel Almirón o Derlis González no contaban con los apoyos laterales de Hernán Pérez o Santiago Arzamendia para evolucionar y generar un ataque o tomar mal parada a la defensa brasileña.

El primer tiempo se fue con el 0-0. Paraguay tuvo una chance con un remate, dentro del área, de Derlis González que desvió Allison al tiro de esquina. Fue lo poco de la visita en el trámite. El segundo tiempo no fue diferente, pero la incertidumbre y la angustia aumentó en la Albirroja. Fabián Balbuena, quien sustituyó a Matías Rojas, cometió una infracción en la cabecera del área. Primero, Roberto Tobar señaló penal, pero fue informado por el VAR sobre la acción. El juez utilizó la tecnología, observó reiteraciones (la transmisión no mostró lo que veía el referee) y sancionó el tiro libre. Después el árbitro expulsó al defensor con roja directa.

Aguantó, aguantó y aguantó un poco más. Fue tanta la fuerza del cuadro paraguayo que hasta el palo jugó a su favor en una acción que tuvo a William colocando la pelota justo del lado del madero. La pelota no quiso entrar y hasta el final del partido fue Paraguay quien tuvo el deseo de resistir, fiel a su naturaleza.

El 1-1 de Japón-Ecuador le dio vida Paraguay, pero esa historia llegó a su final esta noche. Con este resultado, la selección paraguaya se despide sin saber lo que es ganar y sigue encendiendo las alarmas sobre un juego carente de estilo que necesita volver a ser lo que fue algunos años atrás. Por otra parte, Brasil avanza pero no convence, y tendrá que aplazar las celebraciones para trabajar en un estilo que les brinde mayores de seguridad a la hora de enfrentar a su próximo rival en las semifinales dle torneo que paraliza a nuestro continente.

Visto 59 veces Modificado por última vez en Jueves, 27 Junio 2019 22:46

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.

Lo más leido deportes