La nueva camiseta, ¿derrota de la Selección Colombia?

Viernes, 22 Marzo 2019 15:59
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James Rodríguez, luciendo la camiseta de la Selección Colombia. James Rodríguez, luciendo la camiseta de la Selección Colombia. Federación Colombiana de Fútbol

Por Alba Luz Páez Albor

El pueblo espera ansioso la revelación de su nueva piel futbolera. Atentos, casi sosteniendo el aliento, los hinchas de toda Colombia aguardan pacientemente las respuestas que quieren.

Con lista en mano y picados de curiosidad, los periodistas deportivos alistan los bolígrafos sobre el papel y los dedos sobre las teclas para compartir con el mundo lo que sería la insignia de la Selección Colombia durante los próximos partidos de la FIFA en marzo y en la Copa América.

Empezaron los videos promocionales. Luego cesaron un rato. Antes de que se dieran cuenta, la nueva camiseta fue presentada ante el mundo. La imagen viajó en menos de un segundo, y en cinco ya estaba cruzando todos los espacios virtuales. En momentos quedaría grabada en la mente de los espectadores. A lo largo del país hubo revuelo y miles de usuarios de las redes comenzaron a atacar el nuevo diseño de la camiseta al igual que ocurrió con la que el combinado nacional usó en el Mundial de Rusia 2018.

Según el Canal1, los fanáticos rechazaron casi de manera inmediata el diseño de la camiseta. A través de las redes sociales manifestaron sus críticas. Con ese ingenio y creatividad colombiana que nos caracteriza, las burlas, los chistes y los memes se viralizaron en minutos.

La prueba de fuego fue este viernes cuando Colombia derrotó 1-0 a Japón con gol de penalti de Radamel Falcao García, en lo que fue el primer partido de la era Queiroz. Las críticas volvieron.

Las líneas del diseño de la camiseta no son de gratis: la forma en la que está ejecutada tiene una razón de ser. La firma Adidas, al ser cuestionada, respondió que el patrón de grafías utilizado representaba los tejidos indígenas propios de Colombia. Querían plasmar este arte autóctono del país en su nuevo diseño.

La docente del programa de Diseño de Modas de la Universidad Autónoma del Caribe, Liliana Quintero, explicó que “la intención de Adidas de mostrar nuestro legado cultural estuvo muy bien, es válido. La ejecución no fue tan buena. Si bien los elementos están reinterpretados de buena forma, los colores y las líneas la hacen ver opacas”. El concepto, la historia, y simbolismo están muy bien logrados, pero al momento de traerlos a la vida es donde hubo la falla, agrega.

José Ricardo Meriño, profesor de Arquitectura de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Caribe, habla sobre una desilusión por la poca importancia que se le dio al evento. Con algo tan importante como la Selección Colombia, que le concierne al 90% de los colombianos, se espera que la producción sea adecuada: que la presentación se diera con la importancia que merece. Al no darle profundidad y tratarla como un artículo de venta, los fanáticos se sintieron atacados, ofendidos.

Es por esto, en parte, que la recepción de una camisa arriesgada fue mal con un público que, inevitablemente, se toma el fútbol muy en serio. Quizás lo que más necesitaba un cuerpo de seguidores como lo son los colombianos era una reivindicación de su idiosincrasia futbolista. En cambio, sólo recibieron una camiseta.

Más que una camiseta, a lo largo de la historia del fútbol, los uniformes de los equipos han sido un emblema fundamental. Más que una prenda, se ha convertido en un pilar del deporte. La uniformidad que brinda hace sentir a quién la viste “parte del equipo”, y da la ilusión de que su corazón late al mismo ritmo que el de los jugadores en el campo. Vestirla significa apoyar, de corazón, a aquellos guerreros en su batalla. Una camiseta se vuelve, entonces, una de las bases que sostienen la emoción de una nación.

En Colombia, país sumamente pasional, esto no es la excepción. Nuestra tierra, fanática del fútbol, está inmersa en él. En toda su complejidad, el fenómeno del fútbol encierra a Colombia. Se ha vuelto importante para nuestra cultura. Tanto así, que es imposible ser ajeno a ello: en todas las partes del país se habla de fútbol, en mayor o menor medida, pero se habla. Y así como se habla del deporte, se vive. La gente va más allá de ver fútbol, inclusive más allá de disfrutarlo. Con bombos y platillos las personas celebran tanto triunfos como derrotas. El orgullo, el amor de los hinchas se percibe a fácilmente por toda Colombia. Este sentimiento lo enmarcan, en parte, en sus camisetas: todos uniformados al son de un mismo gozo aportan, cada uno, su granito de arena para la anhelada victoria. Se unen, se cobijan bajo un mismo manto en el que los une un sentir. Viven el fútbol, se sienten parte de él, y con su prenda lo expresan.

Una camiseta deja de ser una simple prenda de vestir para convertirse en la representación de una pasión. Es, entonces, más fácil comprender cómo, y hasta qué extremo, puede llegar a afectar un diseño a los colombianos.

La camiseta, por muy “fea” o “bonita” que sea, sigue siendo lo que nos une como hinchas. En lugar de quejarnos sobre ella, podríamos mirar más allá de un diseño diferente y atrevido. Estar orgullosos de lo que nos muestra ante el mundo como colombianos, lo cual no se refiere a líneas negras sobre un amarillo opaco, sino a todo un legado cultural que nos conecta como aquellos tejidos que refleja la camisa. Si bien muchos no podemos sentirnos cercanos a la camiseta, podemos sentirnos cercanos a lo que encontramos entre líneas.

Visto 114 veces Modificado por última vez en Jueves, 28 Marzo 2019 08:26

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