Miércoles, 13 Marzo 2019 14:36

El descabezado del Ficbaq

 

Megáfono en mano, el director de un circo pasa por las calles de cierta ciudad anunciando que su compañía no solo tiene al perro más grande del mundo, sino que además todos podrán verlo en la única función de la noche. Cuando llega la hora, la gente compra sus entradas, se ubica en las graderías, espera paciente por la aparición del animal. Uno a uno, los artistas pasan por la arena. Tan pronto los equilibristas acaban su rutina, el director del circo le avisa al público que la espera terminó. El payaso le imprime teatralidad a la escena con los redobles de su tamborcito. Entonces aparece un anciano en camisilla y chanclas sujetando dos perros con sendas cadenas: un pequinés marrón y un san bernardo adulto, aunque de proporciones normales.

Publicado en Opinión

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