Síndrome de Ulises: el cuadro psicológico de estrés crónico que agobia cada vez más a los migrantes

Viernes, 05 Abril 2019 01:05
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Síndrome de Ulises: el cuadro psicológico de estrés crónico que agobia cada vez más a los migrantes Tomada de la exposición fotográfica "Somos Migrantes"

Por: Daniella Rodríguez Á.

Alfredo Monzana es un ciudadano venezolano de 40 años de edad, que hace apenas 23 días emigró de su país originario en busca de mejoría a la precaria situación que vivía en el piso bolivariano. Y está junto a su familia, 6 de sus 8 hijos y su esposa, hacinados en una pequeña pieza de una casa en donde se albergan otras dos familias más.

 

Su situación es crítica; sale con sus hijos en gestión del alquiler de su pieza, 6mil pesos, para poder tener un lugar en donde pasar la noche y comprar la comida en que raciona con mucho cuidado para alimentar las 7 bocas que conviven junto a él.

-¿Y si no logras hacerte lo del alquiler de la pieza, que haces? Le pregunto

-Cuando toca duro y rebuscar hasta tarde, toca. Tengo que darle de comer a ellos- me señalaba a su hijo pequeño que lo acompañaba sentado cerca a la acera de la entrada del parqueadero de la Uniautónoma.

En el mundo hay 258 millones de migrantes, según decreta la Organización Internacional de la Migración (OIM), y en su gran mayoría no cuentan con la documentación legal ni con los recursos básicos para poder mantener una calidad de vida elemental; la separación forzada y el desarraigo que golpea el sistema cultural de estas personas los encasilla en una categoría de vulnerabilidad que persiste por un determinado tiempo. La indocumentación y la informalidad de situaciones laborales generan un semblante de incertidumbre diario en estas personas, contribuyendo a síntomas de estrés persistente que dificulta el buen funcionamiento del sistema inmune, nervioso digestivo, cardiaco, muscular, respiratorio, entre otros.

Y aquí, es donde se trae a colación el síndrome de Ulises, que indirectamente empezó a cobrar vidas desde febrero de 2017, cuando un joven inmigrante de 25 años de edad que recientemente fue deportado de Estados Unidos, se arrojó de un puente vehicular en Tijuana, México, -anuncia la BBC.

Este síndrome, que responde a los síntomas de un cuadro psicológico de estrés crónico, agobia la salud mental de los migrantes del mundo que están en constante duelo por las múltiples causas que amenazan a la desintegración de su identidad que proceden de separación forzada de los seres queridos, ruptura del instinto del apego, ausencia de oportunidades, y más que todo, el constante miedo.

Sobreviven por el miedo, salen a trabajar -o a rebuscarse- por el miedo, huyen de sus raíces por el miedo.

Este cuadro de estrés persistente acoge su nombre en referencia al semidios mitológico de Homero, Ulises, que atravesó todo el Mar Mediterráneo lejos de los suyos, en donde padecía incesablemente por la lejanía de sus raíces; el primer estudio que se realizó fue por el fundador y director del Servicio de Atención Psicopatológica y Psicosocial a Inmigrantes Refugiados (SAPPIR), el Dr. Joseba Achotegui, quién argumenta que emigrar se está convirtiendo hoy para millones de personas en un proceso que posee unos niveles de estrés tan intensos que llegan a superar la capacidad de adaptación de los seres humanos, atribuyendo una sintomatología referente al estrés crónico padecido por factores externos, en este caso, el trauma por la emigración del país de origen, que abarca muchísimas otras más.

Principalmente, la adaptación a perdidas psicológicamente significativas, como lo es la separación y la ruptura de lazos cercanos por la emigración, son principales causas de manejar un cuadro de estrés crónico, en donde se maneje un patrón que obedezca a unos factores. La sensación de aislamiento sociocultural, la discriminación y la frustración de expectativas personales y económicas actúan como detonantes para el síndrome.

Los síntomas varían en 4 categorías de alteraciones psicológicas, en donde están la depresión, la ansiedad, trastornos somatomorfos (como dolores de cabeza y fatiga) y el área confusional, en donde acota al choque mental de reconocimiento de identidad por el miedo a ser apresado y deportado.

Esta problemática social ha venido en un inminente aumento por distintas situaciones controversiales de índole política y religiosa, entre otros, dejando atrás a una considerable población- que representa al 3.4% de la humanidad- en una baja calidad de vida e incertidumbre existencial, que además responde a una desproporcionada ubicación en los países, ya que el 50% de los 285 millones de migrantes se posicionan en 10 territorios diferentes, enunció la OIM.

Así, Alfredo Monzana, el ciudadano inmigrante que se encuentra dentro de los muchos que viven una situación llena de penurias en un país extranjero, está al margen de la reorganización de su desintegración cultural, sobreviviendo a una sintomatología que ya cobró una vida -que se conozca-, dificultándole el paso a la creciente amenaza que dejan las secuelas de los traumas diarios que le toca vivir, a él y a su familia.

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