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Abuso sexual: superación sin olvido

Martes, 28 Mayo 2019 00:05
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Abuso sexual: superación sin olvido Anónimo

Por Keller Gámez

Un día soleado y brillante se tornó gris, las nubes cubrieron el paisaje, el viento empezaba a helar. Acompañada de esto, ‘Negrita’, ‘Cubanita’, ‘Anny’ o ‘Sonriritas’, procedió a contar su historia. Pidió un lugar cerrado y con poca luz, un salón del bloque K de la universidad Autónoma del Caribe y sus sillas vacías fueron los perfectos cómplices y apoyo para ella.

 

En el inicio de su infancia, Negrita era alegre, espontánea, curiosa, divertida y abierta, como una niña normal de su edad. Su mayor entretenimiento era patinar, como decía su padre: “Anny, tú aprendiste a patinar, antes que caminar”. Disfrutaba jugar con sus amigos del barrio y pasar tiempo en sus hogares. Pero su vida no fue siempre en colores brillantes.

El suceso que cambió su vida


A la temprana edad de cuatro años, esta bella niña fue víctima de abuso sexual. Pasadas las siete de la noche, la pequeña estaba en casa de una familia cercana, puesto que esta acostumbraba a cuidarla mientras sus padres laboraban. Ella veía muy concentrada su canal favorito de la época “Cartoon Network”, vestía un pantalón azul con negro en los bordes, el cual no tenía corredera, ni botones, solo era sostenido por un “hembra-macho” y podía ser abierto fácilmente.


El hombre que cometió este acto, aprovechó que la otra persona que estaba en el sitio comía su cena, le abrió cuidadosamente el pantalón y lo bajó por las pequeñas piernas de la niña hasta llegar a las rodillas. De forma inmediata, inició un juego con la zona íntima del infante, quién quedó estática, sin gritos y sin reacción, después de explorar esta parte del cuerpo, el victimario procedió a exponer su miembro sexual, frotándolo con su mano derecha y con la izquierda le bajó la prenda de vestir a la menor hasta los tobillos.
No conforme con esto, decidió colocarla de espaldas sentada en sus piernas y con su aparato reproductor en medio de ella. Cuando de repente, escuchó que la otra habitante de la casa estaba recogiendo los platos porque terminó de comer, se cambió y le levantó los pantalones a la víctima velozmente.


La vida en tonos grises


A partir de esto, la vida no volvió a ser la misma. Ella le comentó a su madre que no quería ir más a ese lugar y esta tuvo que buscar otra persona para dejarla al cuidado de su hija. Cubanita no le prestó atención y siguió su vida igual porque no entendía la importancia de lo que había sucedido, pero con muchas limitaciones, ya no iba a la casa de sus amiguitos y disfrutaba más el estar en su hogar.

Un segundo encuentro con el victimario


Pasaron dos años desde aquel día, esta persona decidió volver a satisfacer sus ganas con la misma niña, pero esta vez varía la situación, porque ahora sucede en el hogar de la niña. Los padres lo dejaron al cuidado de ella y no había nadie, además de ellos; sin embargo, en esta ocasión, ella no permitió que se le desprendiera de su pantalón, así que él le quita una blusa estampada con los personajes de Cartoon Network, tomó las manos de la pequeña y comenzó a frotarlas en su miembro.


¿Por qué no le prestó atención? La inocencia de un niño, acompañado de la ignorancia por la carencia de información gracias a la edad, no le permitió darse cuenta del daño que le estaban haciendo. Así que, cuando tenía once años y en su escuela católica iniciaron a dar charlas e implementar la educación sexual, reaccionó, pudo entender y comprender que había sido víctima de este abuso.


La llegada a la pre adolescencia


Inició la época donde las hormonas actúan por sí solas y los chicos deciden comenzar relaciones amorosas. A los doce años, conoció a un joven, sintió afinidad con él y se convirtieron en pareja. Fueron “felices” muchos meses, pero había algo que esta persona quería y que ella no podía darle debido a los previos sucesos, y este se refugió en la infidelidad para poder satisfacer sus necesidades.
Cumplido los dieciséis, ella vuelve a establecer una relación, con este chico se sintió cómoda en todos los aspectos y quiso ir más allá de los besos; sin embargo, su cuerpo y alma le dijeron que no, gritó, se negó y salió corriendo del lugar con lágrimas brotando de sus ojos, no pudo concluir el acto sexual y aparece una segunda infidelidad.


Esto la llevó a la reflexión y entendió que lo que ella no puede darles, ellos lo buscan en otros lados. A partir de esto, ella entró en depresión mayor con síntomas como desinterés y tristeza, pero logró superar esta problemática; no obstante, todos estos sucesos generaron inseguridad y desconfianza hacia el sexo masculino. Ya no permite que amigos de este género vayan a visitarla, ni quedarse sola con ellos, aunque tenga más amigos hombres, solo que ahora delimita el trato con ellos.

Relación con el victimario


Esa persona sigue en su círculo social y actúa como si eso no hubiese pasado. “Irónico, cínico y perro” estas palabras invaden la mente de ella cuando este se acerca e intenta interactuar. Sonrisitas decidió callar su historia y es esclava de una amistad que no desea, puesto que él le escribe diariamente por Facebook, pero ella no le responde de la misma manera.
El ejemplo de esta mujer es de admirar, es valiente porque no dejó que esto la consumiera en su totalidad, recuerda con dolor el suceso, pero no siente odio hacia la persona, se dio cuenta que este sentimiento no le hace bien, así que lo erradicó. No se siente orgullosa por ocultarlo, pero fue como sucedió.

Negrita, colores brillantes y tonos grises


A la edad de veintidós años, ella es una mujer fuerte. Un poco estricta, pero una persona maravillosa en la que puedes confiar completamente “Si pude guardarme este secreto tanto tiempo, puedo guardar todo”. La alegría la caracteriza, siempre busca sacarle una sonrisa a las personas con las que comparte y también a las diferentes situaciones de la vida. Se ve a ella misma como una Celia Cruz andante, multiplicando lo bueno y restando lo malo. Es una apasionada de la música, melómana, pero sus géneros favoritos son la salsa y el rock.


El aspecto más importante a resaltar es que ve la carrera que está estudiando: psicología, en la que cursa sexto semestre, como una oportunidad para ayudar a otras víctimas de abuso sexual, una ayuda que ella nunca tuvo, así que, por medio de esta, buscará que todas las víctimas puedan sanar y que de la mano superen poco a poco sin olvidar.


Mientras esta valiente mujer narraba los hechos, frotaba sus manos anímicamente y la expresión en su rostro era desgarradora, pero, al final, una pequeña sonrisa brotó, puesto que la tranquilidad invadió su cuerpo. Ella por fin, logró contar su historia.

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