El 2 de mayo del año 1519 fallece el polisémico Da Vinci, quien dedicó su vida a el arte y la ciencia. Permitió que en el Renacimiento se potencializaran estas dos ramas con conocimiento útil en determinada época, y que ha trascendido en el tiempo hasta la actualidad.

A sus 67 años, hace cinco siglos fallece Leonardo Da Vinci, figura del desarrollo de las habilidades de la humanidad, desde el Renacimiento, hasta la actualidad. Además de sus aportes al arte y a la pintura, contribuyó al conocimiento en las áreas de filosofía, biología, botánica, anatomía, arquitectura, ingeniería escultura y escritura, por lo que en la historia se conoce como un erudito con amplio conocimiento, o polímata.

Uno de los campos con el cual más tuvo pasión y dedicación fue en el arte y la pintura, por lo que hoy obras como La Mona Lisa, La última cena, Hombre de Vitruvio, La dama del armiño, entre otras, se consideran iconos del arte a nivel global, y se encuentran exhibidas en museos como el de Louvre y el Museo Nacional de Cracovia.

Historia de sus obras emblemáticas

La Gioconda, también conocida como La Mona Lisa, es una de las obras más reconocidas de Da Vinci, debido al enigma que representa, pues aún no se conoce con certeza quien es la mujer que inmortalizó el pintor en su cuadro. Según teorías, actualmente se cree que la dama en la obra corresponde al retrato de Lisa di Antonmaria Gherardini, segunda esposa del empresario Francesco del Giocondo.

Debido a estudios realizados en el Museo de Louvre, París, donde se encuentra ubicada la obra desde el año 1797, se estima que Da Vinci empezó a pintarla en el año 1503, y tardó, aproximadamente, dieciséis años en culminarla.

Alrededor de La Mona Lisa siempre ha estado presente el drama, ya sea por las conspiraciones al descifrar su identidad, expresiones confusas, entre esas, su sonrisa esquiva. Además, aumentó su reconocimiento a nivel global debido a que fue robada del Museo de Louvre en el año 1911, por lo que, en su búsqueda, imágenes de esta obra dieron la vuelta al mundo.

Tres años después, La Mona Lisa regresó a su hogar y se dio a conocer el ladrón de esta. Fue Vincenzo Peruggia, un trabajador del mencionado museo, quien la hurtó y mantuvo en su hogar, a pocos kilómetros del mismo.

La Mona Lisa, o Gioconda, por Da Vinci.

Por otra parte, se encuentra La última cena, pintada por Da Vinci entre 1452 – 1519, en Convento de Santa Maria delle Grazie en Milán, Italia. En esta obra, el pintor quiso retratar el momento exacto en el que Jesús anuncia a sus doce apóstoles que iba a ser traicionado por uno de ellos. Esta es una de las obras con mayor magnitud del polifacético Da Vinci, pues tiene unas dimensiones de 4.6 m x 8.8 m.

Actualmente, la pintura de La última cena se ha ido deteriorando con el tiempo. De hecho, se considera la posibilidad de que haya empezado a perder su belleza desde el mismo año en el que fue culminada, ya que el pintor tardó algunos años en culminarla, y los materiales que utilizó no fueron absorbidos en su totalidad por el yeso sobre el cual fue pintada, por eso, la obra empezó su deterioro de manera casi inmediata.
La última cena se ha intentado restaurar múltiples veces, pero el resultado no ha sido favorable. 

La última cena, por Da Vinci.

Articulación del arte y la ciencia

Desde que Da Vinci empezó a dedicarse al arte, siempre estuvo latente su pasión por plasmar en sus obras lo que él consideraba que era la perfección del cuerpo humano, y lo hacía acercándose mucho a la realidad, puesto que, entre su polimatía, se encontraba su amplio conocimiento sobre anatomía.

Da Vinci y, posteriormente, Miguel Ángel, se consideran los primeros exponentes de la articulación del arte y la anatomía. Ellos, rompieron con consideraciones ortodoxas como la concupiscencia que representaba el hecho de mostrar el cuerpo humano desnudo. Para Leonardo, retratar al hombre en su estado natural, se aproximaba al interés popular de conocer y estudiar la complejidad del cuerpo humano. De este modo, lo dejó plasmado en su retrato de el Hombre de Vitruvio.

Hombre de Vitruvio, por Da Vinci.

Aportes a la ciencia y otras ramas

Leonardo da Vinci, se conoce como el padre del Renacimiento por el hecho de que confió en la verdad y en la razón como pilares de su propio pensamiento. A partir de ahí, empezó a crear aportes a la humanidad, valiéndose de sus múltiples saberes. Entre estos, se destacan el vehículo autopropulsado, primer automóvil conocido en la historia, elaborado por Da Vinci en madera; el tornillo aéreo, lo que correspondió al primer boceto en la historia sobre el funcionamiento del helicóptero; la escafandra, diseño de un traje para bucear, elaborado en cuero, el cual representó la primera posibilidad que tuvo el hombre de sumergirse en el océano, contando con una reserva de oxígeno.

Del mismo modo, como fue mencionado anteriormente, en el Hombre de Vitruvio, Da Vinci moldeó la forma perfecta del cuerpo humano, incluyendo en su dibujo las proporciones exactas del mismo. El pintor y, además, científico, estaba obsesionado por estudiar de cerca las funciones del cuerpo humano, y lo hizo sin que sus investigaciones se vieran impedidas por las penalizaciones y castigos de la iglesia que, en esa época, aun atemorizaban a las sociedades.

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