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El Comunicador

Septiembre Amarillo: el mes de la prevención del suicidio
El cintillo amarillo se relaciona con la campaña mundial de prevención del suicidio durante el mes de septiembre. FOTO: Eurofarma.
9 septiembre, 2026

Septiembre Amarillo: el mes de la prevención del suicidio

Según la OMS, cada año más de 720 mil personas mueren a causa del suicidio a nivel mundial. Esto representa el 1 % de todas las muertes globales.  

Por Isabella Ávila Sarmiento

Este 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha establecida en 2003 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en conjunto con la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), que busca concientizar a nivel global sobre una problemática que se puede prevenir hasta un 90 % de los casos. 

¿Por qué septiembre es el “mes amarillo”? 

En el año 1994, Mike Emme, un adolescente de 17 años reconocido en su comunidad por su alegría contagiosa, actitud servicial y gran conocimiento en mecánica, se quitó la vida a causa de una depresión profunda. Anteriormente, él había rescatado un Ford Mustang de 1968, reconstruyéndolo y pintándolo de amarillo brillante.  

A partir de este suceso, cada 10 de septiembre su familia decidió rendirle homenaje, mantener viva su memoria y brindar apoyo a quienes atravesaban situaciones emocionales difíciles. A través de tarjetas elaboradas en cartulina amarilla, compartían mensajes positivos recordando lo valioso que es vivir, y las repartían en su localidad con el propósito de que la historia no se repitiera.  

Manifestaciones de la conducta suicida 

De acuerdo con el Ministerio de Salud y Protección Social (MinSalud), este fenómeno abarca tres manifestaciones principales:

  • Ideación suicida: comprende los pensamientos, deseos o intenciones relacionados con la propia muerte.  
  • Plan suicida: implica la elaboración de una estrategia para llevar a cabo el acto, identificando aspectos como el método, lugar o momento. 
  • Intento de suicidio: se refiere a una conducta autoinfligida, potencialmente lesiva y no fatal, en la que existe la intención de causarse la muerte. 

El impacto del suicidio en Colombia 

La sociedad colombiana no es ajena a esta alarmante problemática de salud pública. Datos de MinSalud señalan que el país ha mantenido una tasa nacional de mortalidad por suicidio que oscila entre 5 y 6 casos por cada 100 mil habitantes. El 80 % de los fallecimientos corresponde a hombres; sin embargo, en la ideación y los intentos la tendencia se invierte, siendo las mujeres las más afectadas.

De manera alarmante, los intentos e ideaciones suicidas afectan considerablemente a los jóvenes, manifestándose en los grupos de 15 a 19 años y de 20 a 24 años. No obstante, el grupo poblacional con mayor riesgo de suicidio consumado se registra en los adultos mayores de 80 años. 

Según reportes del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (SIVIGILA), las causas principales asociadas a la conducta suicida incluyen problemas familiares, conflictos sentimentales, dificultades económicas y bajo rendimiento escolar o laboral. Entre los métodos más recurrentes en los casos consumados o de autolesión se encuentran la intoxicación o el envenenamiento por sustancias, el uso de armas cortopunzantes y el ahorcamiento (asfixia mecánica). 

Estrés en estudiantes universitarios 

La carga académica, la presión por el rendimiento, los inconvenientes económicos y los problemas personales suelen generar estrés en los estudiantes universitarios, afectando su bienestar emocional y su desempeño académico. A esto se suman las exigencias propias de la vida universitaria, como la adaptación a nuevos entornos, el cumplimiento de responsabilidades y la incertidumbre frente al futuro profesional. 

Si estas situaciones no reciben atención oportuna y se mantienen durante largos periodos, se incrementa el agotamiento y el deterioro de la salud mental. En algunos casos, dicho malestar puede derivar en la aparición de pensamientos o ideaciones suicidas, en especial cuando la persona percibe que no cuenta con las herramientas o el apoyo necesario para afrontar las dificultades. 

Señales de alerta para tener en cuenta 

El comportamiento humano suele emitir avisos de forma anticipada. Es fundamental prestar atención a los cambios de conducta y estar alerta si la persona:

  • Pierde el interés o el gusto por actividades que antes disfrutaba.
  • Aumenta el consumo de alcohol o drogas. 
  • Muestra conductas asociadas a un “modo supervivencia”. 
  • Recurre a las autolesiones. 
  • Presenta cambios drásticos de ánimo o un estado repentino de felicidad inusual.
  • Expresa sentirse como una carga para los demás o habla abiertamente sobre la muerte.
  • Regala o se deshace de sus pertenencias de valor. 
  • Habla con desesperanza sobre el futuro. 
  • Presenta un aislamiento y una soledad extrema.

Conocer estas señales de alerta puede salvar una vida. La detección temprana es un factor determinante para facilitar el acceso a ayuda profesional y a un tratamiento adecuado de salud mental. 

Cinco pasos para brindar apoyo 

1. Identifique las señales: manténgase atento a los cambios de comportamiento y a las señales de alerta. 

2. Sea empático y escuche: escuche sin juzgar y permita que la persona exprese lo que siente. 

3. Pregunte directamente: hablar sobre el suicidio de manera directa no aumenta el riesgo y abre la puerta para buscar ayuda. 

4. Ayude a conectar: acompañe a contactar a un profesional de la salud mental, a una persona de confianza o a un servicio de atención. 

5. Mantenga el contacto: realice seguimiento y comprueba cómo se encuentra, especialmente después de haber buscado atención médica. 

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Si usted o alguien conocido está teniendo pensamientos suicidas, recuerde que no tiene que enfrentarlos solo. Buscar ayuda profesional puede ser el primer paso para empezar a sentirse mejor.

Puede acudir al área de bienestar de su universidad o institución educativa y mantener un acompañamiento constante. También puede recibir seguimiento de psicología, psiquiatría o trabajo social a través de su EPS.

Si siente que puede hacerse daño o que la situación tiende a estar fuera de control, acuda de inmediato a urgencias y hable con alguien de confianza. Pedir ayuda no lo hace débil.

Líneas de Atención en Salud Mental en el Atlántico y Barranquilla

Si se encuentra en una situación de crisis o necesita ser escuchado, puede comunicarse de forma gratuita y confidencial a las siguientes líneas de atención disponibles las 24 horas del día, los 7 días de la semana: 

  • Línea Departamental de Salud Mental (Atlántico): 317 621 8394 
  • La Línea de la Vida (Barranquilla): (605) 339 9999 
  • Línea de Salud Mental Distrital: 315 300 2003 
  • Línea CHATlemos (WhatsApp): 318 804 4000 

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