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El Comunicador

Extorsiones azotan al barrio Rebolo
4 diciembre, 2025

Extorsiones azotan al barrio Rebolo

Habitantes de este sector de Barranquilla denuncian que las bandas delincuenciales cobran “vacunas” con amenazas; a su vez, piden mayor protección y seguridad para poder trabajar tranquilos.

Por Steffany Arias

El barrio Rebolo, ubicado en el suroriente de Barranquilla, vive bajo la sombra del miedo. Comerciantes, mototaxistas y familias aseguran que las extorsiones se han convertido en el pan de cada día, obligándolos a pagar “altas y absurdas” sumas de dinero a bandas delincuenciales que los presionan con amenazas y violencia.

Los testimonios son cada vez más frecuentes. Edwin Peñaloza, comerciante de la zona, relató que los delincuentes aparecen constantemente para exigir pagos: “Ya no podemos trabajar tranquilos. Cada semana aparecen exigiendo dinero, y si uno no paga, lo intimidan llamadas y hasta con visitas. Conozco colegas que prefirieron cerrar antes que seguir soportando esta pesadilla”.

Los mototaxistas también han sido blanco de la intimidación. A través de llamadas y mensajes, las bandas advierten que, si no entregan dinero, no podrán circular por ciertas calles del barrio.

El caso más preocupante lo vive Néstor Gómez, dueño de una tienda en Rebolo, quien confesó que cada mes debe entregar 1.500.000 pesos para poder mantener su negocio. “Es demasiado dinero, pero no tengo opción. Si no pago, sé que me van a hacer daño a mí o a mi familia. Uno trabaja para sobrevivir, pero al final el que se lleva la ganancia es el delincuente”, aseguró con impotencia.

Las calles de Rebolo, según sus habitantes, son cada vez más inseguras. Foto: Steffany Arias

Ante la ola de denuncias, el patrullero Mosquera, de la Policía Metropolitana de Barranquilla, afirmó que se adelantan operativos especiales en la zona. “Hemos reforzado los patrullajes y estamos trabajando con la comunidad para identificar a los responsables. Invitamos a los ciudadanos a denunciar con confianza: su información será manejada con total reserva”, sostuvo el uniformado.

A pesar de estas medidas, líderes comunitarios advierten que la situación sigue siendo crítica y que los esfuerzos no alcanzan. “La gente está perdiendo la confianza. Muchos sienten que denunciar es peligroso y prefieren callar. Si esto no se controla, Rebolo puede convertirse en un barrio fantasma”, señaló uno de ellos.

Mientras tanto, el miedo y la incertidumbre se apoderan de las calles de Rebolo. Entre
amenazas, llamadas y pagos obligados, la comunidad clama por soluciones urgentes que
devuelvan la seguridad y la tranquilidad a un barrio que se niega a rendirse frente a la
extorsión.

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