Giovanni Hernández: el gamín del millón de dólares
En esta entrevista, el futbolista caleño habla acerca de sus inicios en el deporte y cuenta cómo conquistó el corazón de los barranquilleros.
Por Juan De La Hoz Navarro
Si te acercas a un banquero y le inquieres respecto al estatus, te hablará de dinero. Si te sumerges en la mente de un poeta, te darás cuenta de que, para él, el estatus lo otorga la pulcritud de su prosa. Pero, si te acercas a Giovanni Hernández, él te hablará de la diez.
El dieciséis de junio del año 1976, nació en Cali el futbolista Giovanni Hernández. Teniendo como escenario orquestal a su barrio (Yira Castro, Cali), Gio dio sus primeros pinitos en el deporte. Con tan solo cuatro años, ya se sabía que ese chico, que jugaba a pie descalzo, tenía una forma distinta de acariciar la bocha respecto al resto de sus compañeros. Su destreza con la esférica, lo llevó a ser parte de la cantera del mítico Boca Juniors de Cali.
Para el momento, estábamos en los noventa. Ahí ya no se hablaba de aquel niño que jugaba con las medias a la altura del tobillo y hacía malabares con el balón; sino de un hombre, que antes que ser una promesa, ya era una realidad en el mundo del fútbol. Con la adolescencia, llegaron los amores. Esos amores trajeron desprecios. «Para los padres de una mujer de estrato alto, yo era un gamín. Ese era el pensamiento que se tenía sobre los futbolistas», expresó el caleño.
Avanzada su carrera, las críticas aún no cesaban. Ahora, eran de la prensa, que arremetía contra el entonces futbolista del deportivo Cali. «Dejaba al delantero mano a mano unas siete veces por partido. Perdíamos y era el peor de la cancha. Cuando empatábamos, también lo era. Cuando ganábamos, era gracias a quienes marcaban los goles. Nunca fui elogiado», recuerda.
La arrasadora avalancha de prejuicios fue motivo para el desborde de la creciente de lágrimas del futbolista que, en un intento de huir del oscuro panorama que lo rodeaba, emigró a Argentina en busca de acariciar las estrellas que iluminarían su camino. Jugando para Colón de Santa fe, el caleño encontró manos salvadoras en la afición sabalera. «Los argentinos tienen una forma muy linda de vivir el fútbol. Cuando llegué, la gente decía: “’¿Quién es este?, ¿de dónde salió?’. Eso en Colombia no me pasaba». Además, en recuerdo a la Copa América del 2001, el campeón de esa misma edición dijo: «Nosotros ganamos el único título en la historia de la selección de mayores y, ¿acaso ves que alguien habla de eso? Nadie lo hace. Nadie lo valora»
Tras su paso exitoso por el futbol de Argentina y Chile, Giovanni Hernández, regresa al futbol colombiano en el año 2008 por la astronómica suma de un millón de dólares. En ese entonces, el Junior de Barranquilla, equipo que adquirió su pase, se encontraba en la peor crisis de su historia. Con la llegada de «G10», como es conocido popularmente, el Junior no solo se salvó del descenso, sino que quedó campeón del Torneo de Apertura del 2010 y el Torneo de Finalización del 2011.
Con su magia, Giovanni Hernández, se ganó el corazón de todos los barranquilleros. Ahí, ya no se hablaba del gamín que transitaba a pie descalzo sobre el caliente asfalto caleño. Para la época, se hablaba de un «príncipe» que conquistó Colombia con su fútbol, que inspiraba a niños con sus “no-look” y que puso a los barranquilleros a dejarse crecer la melena.
*Entrevista realizada vía zoom el 15 de junio de 2022.