Inseguridad y ausencia de autoridad en Pivijay, Magdalena: grupos armados impiden levantamiento de cuerpos
La presencia de grupos armados ilegales en Pivijay ha bloqueado a las autoridades encargadas del levantamiento de cuerpos, obligando a los familiares a recuperar por su cuenta a sus seres queridos, mientras la comunidad denuncia abandono estatal y aumento del control ilegal.
Por Génesis Rodriguez, Margarita Cedeño y Eylin Orozco
En Pivijay, Magdalena, la presencia de grupos armados ilegales ha generado un alarmante deterioro del orden público, afectando no solo a la población civil, sino también a las autoridades encargadas de garantizar la seguridad y la justicia en el municipio. En las últimas semanas, estos grupos han impedido que la Policía y las instituciones competentes realicen levantamientos de cuerpos en zonas rurales y urbanas, imponiendo un clima de miedo que paraliza a la comunidad.
De acuerdo con habitantes del municipio, las amenazas han escalado al punto de obligar a las autoridades a retirarse de escenas donde han ocurrido homicidios. “Aquí ya no sabemos quién manda”, relató una de las personas afectadas. “Cuando matan a alguien, somos nosotros los que nos turnamos para ir por el cuerpo. Da miedo, pero uno no puede dejar a su familia tirada ahí”.
En un caso reciente, una líder comunal de un municipio cercano intentó acercarse para auxiliar en la recuperación de un cuerpo abandonado, pero miembros del grupo armado la detuvieron y le advirtieron que, si volvía a hacerlo, “la próxima sería ella”. El mensaje se extendió rápidamente entre las comunidades vecinas, aumentando la sensación de desprotección.

Esta situación ha dejado a muchas familias en la dolorosa tarea de recuperar los cuerpos de sus seres queridos por su propia cuenta, arriesgándose a entrar en zonas controladas por los grupos al margen de la ley. Los familiares, movidos por la desesperación y ante la falta de presencia institucional, han tenido que cargar, trasladar y velar a las víctimas sin ningún acompañamiento oficial.
Para la comunidad, esto no solo representa un acto traumático, sino también una grave señal de que el Estado ha perdido capacidad de acción en el territorio. Un joven del casco urbano, que prefirió no revelar su nombre, afirmó: “Los policías llegan, ven a los hombres armados y se devuelven. Nosotros quedamos en medio, sin ley y sin protección”.
Líderes locales y habitantes denuncian que la ausencia de autoridad está incentivando la impunidad y fortaleciendo el control de los grupos ilegales, quienes operan abiertamente y sin resistencia. La falta de levantamientos oficiales también afecta procesos judiciales y agrava el dolor de las familias, que quedan sin respuestas ni garantías. “Aquí lo único que queda es rezar. Cada día sentimos más que estamos solos”, dijo el señor Antonio, habitante de Pivijay.
Mientras tanto, Pivijay continúa sumido en la incertidumbre, esperando que las instituciones retomen el control y brinden protección a una comunidad que, hoy más que nunca, se siente abandonada.