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El Comunicador

Entre labios y silencios
4 diciembre, 2025

Entre labios y silencios

Esta minicrónica relata la historia de María José Julio Zabala, una joven de Pasacaballos (Bolívar) que habla y escucha al mundo de una forma distinta.

Por Paula Llinás

Desde apenas ocho escasos meses de vida, en una sofocante tarde con un efluvio marino característico del municipio de Pasacaballos, Bolívar, que impregnaba hasta las vísceras, la familia de María José Julio Zabala notaba que su tan esperada bebé presentaba un desarrollo cognitivo diferente; signos que se incrementaban con el pasar del tiempo: sus primeras palabras estructuradas llegaron casi a los seis años y sus primeros pininos a los dos, apenas logrando sujetar su estructura cervical, frágil como un junco al viento.

“La gente pensaba que iba a ser muda”, señala de una forma un tanto cruda y áspera su madre. Pero cuál sería su sorpresa al descubrir que, por sí sola, a la corta edad de un niño que apenas cursa 6.º de bachillerato, María José aprendería a leer los labios. Sin ningún tipo de apoyo económico significativo para sus terapias, y con el retiro absoluto de su dispositivo de amplificación sonora individual (DASI), como resultado de la insolvencia monetaria para la obtención de las baterías que permiten el funcionamiento de este, la niña quedaría como un náufrago al cual se le ha acabado su última bengala de salvación.

Sin embargo, este sería el inicio de su proceso comunicativo, guiado por algunos docentes de la Institución Educativa José María Córdoba de Pasacaballos, quienes señalan que, a lo largo de su aprendizaje, María José pasó por una etapa de adaptación posterior al retiro de los audífonos; catalogándola como una niña reservada y apartada del resto de sus compañeros, en el albor de su proceso sin los audífonos, a una joven, en la actualidad, llena de carisma, con un buen rendimiento académico y cultural, al hacer parte de la banda de paz de la institución como bastonera y próxima a culminar sus estudios como bachiller.

Entre sonrisas y silencios, busqué la respuesta que solo ella podía darme: “¿Cómo ves a la María José del futuro?”. Ella respondió con un poco de dificultad obedeciendo a la inestabilidad de ciertas palabras, pero permitiendo entender cada una de ellas. Firmemente, aseguró que soñaba con convertirse en enfermera y trabajadora social. Un sueño posible dentro de las 314.320 personas con discapacidad auditiva registradas por el DANE en 2020, equivalente al 41.1 % de las personas con discapacidad que utilizaban ayuda permanente; pero a diferencia de muchos, María José ha aprendido a escuchar con los ojos, a resistir en silencio y a convertir cada dificultad en un paso hacia adelante. Entre labios y silencios, se ha levantado con una voz propia: la de una joven que se niega a que la vida la encasille y que, con cada gesto y cada mirada, ya empieza a escribir su futuro.

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