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El Comunicador

Hogar: ¿lugar de paz o miedo?
4 diciembre, 2025

Hogar: ¿lugar de paz o miedo?

La normalización de la violencia en las familias colombianas es un problema profundo que requiere atención urgente.

Por Valery Solano, Gabriela Medina y Valeria Lara

En el interior de cada hogar se esconden muchos secretos. Lo que para muchos podría parecer un lugar lleno de paz y tranquilidad, para otros puede ser un espacio de violencia y sufrimiento, donde el miedo se convierte en el protagonista de sus sentimientos.

La violencia doméstica afecta a numerosos hogares en Colombia. Según la Procuraduría General de la Nación, entre enero y abril de 2024, Bogotá, Medellín, Cali, Villavicencio y Barranquilla registraron las cifras más altas de violencia intrafamiliar contra menores. Asimismo, Medicina Legal informó sobre 11.195 casos de violencia contra menores en ese periodo, de los cuales 2.754 correspondieron a violencia intrafamiliar.

Pero no solo los niños sufren este tipo de violencia; también está presente entre adultos. Un ejemplo es el caso de Sisly Calvo y su hermana Brunilda Berdugo, atacadas con un destornillador por Carlos Marriaga, esposo de Sisly. En otro incidente en Medellín, un hombre agredió a su pareja, a un menor de dos años y a su cuñada, quien intentó intervenir y también sufrió lesiones con un cuchillo.

Otro caso, con un desenlace fatal, involucró a Juan David Caviedes, quien bajo los efectos del alcohol agredió físicamente a su esposa. Los hijos de la mujer la defendieron y en medio de la confrontación agredieron a Caviedes, causándole la muerte.

En Colombia, los casos de violencia doméstica son tan comunes que han dejado de sorprendernos, pero no por ello debemos dejar de alarmarnos. Un caso en Barranquilla lo ejemplifica: un hombre de 32 años fue capturado tras ser encontrado golpeando a su propio padre, un acto que refleja la gravedad de la intolerancia en nuestros hogares y demuestra que este delito sigue en aumento.

Este no es un caso aislado. En Sabanagrande, otro episodio de violencia intrafamiliar terminó con padre e hijo detenidos tras golpearse mutuamente en plena vía pública. Ambos, con heridas visibles, dejaron claro que la intolerancia ha dañado incluso las relaciones más sagradas, como la de padres e hijos.

Estos casos alarmantes nos hacen reflexionar sobre cómo están conformadas las relaciones familiares y qué las desmorona ante situaciones violentas, que pueden surgir en cualquier rincón del país. La normalización de la violencia en las familias colombianas es un problema profundo que requiere atención urgente. El silencio y la falta de intervención perpetúan el ciclo de abuso, creando un ambiente donde la violencia se ve como un aspecto inevitable de la vida doméstica.

Según la Procuraduría, las ciudades con mayores índices de violencia intrafamiliar fueron Bogotá, con 880 casos, seguida de Medellín con 112; Cali con 64; Villavicencio con 52; y Barranquilla con 44. Otros lugares con cifras significativas incluyen Ibagué (38), Cúcuta (35), Yopal (33), Bucaramanga (28) y Valledupar (25). Estas cifras muestran que la violencia intrafamiliar es una epidemia que se extiende por todo el país, afectando a familias de diversos estratos sociales y culturales.

Los casos mencionados nos demuestran que no existen fronteras para este problema; no respeta edad, género ni vínculo familiar. La brutalidad se apodera de los agresores, envenenando los vínculos familiares con rabia y resentimiento. Es fundamental que la sociedad y las instituciones tomen medidas más firmes para prevenir estos actos. Esto incluye la implementación de programas de educación y sensibilización sobre el manejo de conflictos, la promoción de la salud mental y el fortalecimiento de los sistemas de apoyo para las víctimas.

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