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El Comunicador

Fútbol profesional colombiano: ¿el refugio de los estrellados?
James Rodríguez, Jackson Martínez y Juan Cuadrado vuelven al FPC. FOTO: Getty Images
2 octubre, 2026

Fútbol profesional colombiano: ¿el refugio de los estrellados?

‘‘Viejos son los trapos’’, frase muy popular en América Latina utilizada para afirmar que, a pesar de la edad, las personas mayores aún están vigentes y deben ser tenidos en cuenta.

Por Juan Miguel Vergara Norwood

Cuando un futbolista profesional llega a los 30 años, se le comienza a denominar veterano o incluso refiriéndose a ese deportista como ‘viejo’. Aunque para la vida estén jóvenes, la ciencia demuestra que sufren un declive físico, el cual incrementa con el paso de los años.

Según Transfermarkt, la liga colombiana de fútbol posee un promedio de edad equivalente a los 28,2 años; convirtiéndola en una de las competiciones del continente con mayor porcentaje en ese ítem.

Las llegadas de James Rodríguez a Nacional con 35 años, Juan Cuadrado a Millonarios con 38 y Jackson Martínez al DIM con 39, representan una tradición histórica; jugadores que luego de su trayectoria internacional buscan cerrar su carrera deportiva en el club que debutaron, son hinchas o les brinda una buena oferta económica.

Sería injusto e irresponsable objetar acerca del talento de estas figuras de nuestro balompié, quienes han logrado cosechar títulos y tener buen rendimiento en gran parte de su carrera. De hecho, el tema de la edad podría pasar a un segundo plano siempre y cuando el desempeño de cada jugador sea el esperado según las necesidades de cada club, sin dejar a un lado lo que ellos representan como nuevas incorporaciones. La verdadera crítica se centra en: ¿bajo qué contexto estos jugadores llegan a la liga local?

Luego de su irregular paso por el Real Madrid, James Rodríguez hizo de su carrera deportiva un vaivén. Pasó sin pena ni gloria por distintos clubes y recorrió varios continentes. En ese trasegar, las lesiones y malas relaciones con los cuerpos técnicos fueron las principales causas de su ocaso deportivo. Uno de esos casos se presentó cuando formaba parte del Bayern Múnich, negándose de manera rotunda a la orden específica de hacer 30 minutos en bicicleta, argumentando entre risas que ‘‘él era futbolista y no un ciclista para el Tour de Francia’’. Su última experiencia fue en el Minnesota United, llegó como una superestrella a la MLS y solo disputó 8 partidos, poniéndole fin a su contrato.

Por otro lado, el regreso de Juan Guillermo Cuadrado es quizás el más razonable si se toma en cuenta su estado físico actual. Retorna luego de un fructífero paso por el fútbol italiano, donde obtuvo múltiples títulos con la Juventus de Turín y el Inter de Milán. A principios del 2025, comenzó a recibir sondeos por parte de algunos equipos importantes de Colombia, entre ellos: el Deportivo Independiente Medellín, donde debutó en 2008. Su decisión fue mantenerse en la Serie A, representando los colores del Pisa, escuadra sin ningún tipo de peso en el Calcio. Allí presenció 19 partidos y descendió a segunda división en la temporada 25/26.

La cereza del pastel la puso el DIM al anunciar el fichaje de Jackson Martínez. Delantero ‘cazagoles’, de talla imponente, con potencia física, goleador de la liga portuguesa en tres temporadas consecutivas con el FC Porto, pero con un ínfimo detalle para muchos: Martínez decidió retirarse de las canchas en 2020 tras una serie de lesiones que lo dejaron como agente libre. Es decir, seis años de inactividad profesional. Esta historia en particular, tal vez, podría ser un rotundo éxito en los escenarios de stand-up comedy.

El trasfondo de estas incorporaciones tiene un sentido empresarial muy marcado que no podemos obviar, que va más allá del juego o la pasión.  Las instituciones de fútbol hacen un esfuerzo económico por estas contrataciones, lo cual es entendible, son empresas que necesitan vender. Allí entran los derechos de televisión, patrocinios, taquillas y mercadotecnia (venta de camisetas, productos oficiales, posicionamiento de marca, entre otros.). Del mismo modo, tampoco debe ser fácil para un jugador renunciar a un buen contrato en el exterior.

Sería lapidario convertir el fútbol profesional colombiano en el plato de segunda mesa para aquellos que se les acabó el viaje internacional o los que buscan reaparecer luego de años sabáticos. Los nuevos talentos en nuestro país surgen día a día, para el fútbol no es la excepción.

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