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El Comunicador

“Un medio no solo debería existir para publicar noticias”: Edwin Navarro
Edwin Navarro creó La Primicia, un proyecto que busca dar voz a las comunidades y a sus historias. FOTO: Cortesía.
21 septiembre, 2026

“Un medio no solo debería existir para publicar noticias”: Edwin Navarro

En esta entrevista, el periodista tomasino cuenta cómo descubrió en la comunicación su verdadera vocación y cómo esa decisión dio paso a la creación de ‘La Primicia’.

Por Shaddia Navarro y Nicolle Tovar

Hay decisiones que pueden cambiar por completo el rumbo de una vida. Una de ellas puede ser elegir la comunicación como camino profesional, dejando atrás otros proyectos para seguir la verdadera vocación: contar historias, informar y conectar con las personas. De esa pasión nació La Primicia, un proyecto que busca dar voz a las comunidades y visibilizar sus historias, mientras enfrenta los retos de hacer periodismo independiente en la era digital. Sobre eso y más habla en esta entrevista Edwin Navarro Bravo, un comunicador social-periodista que a diario reflexiona sobre los retos de mantener un medio independiente y sobre la responsabilidad que implica ejercer este oficio en una era marcada por los cambios digitales.

¿Qué lo motivó a estudiar Comunicación Social y Periodismo?

Yo siempre he dicho que uno puede escoger una carrera, pero hay profesiones que también terminan escogiendo a uno. En mi caso, la comunicación estaba ahí desde mucho antes de entender que podía convertirla en una profesión. Me interesaba saber qué estaba pasando, escuchar a la gente, conocer sus historias y entender por qué ocurrían las cosas.

Cuando decidí estudiar Comunicación Social y Periodismo, no lo hice pensando únicamente en conseguir un título. Lo hice porque sentía que ahí estaba mi lugar. La comunicación tiene algo poderoso, te permite llegar a las personas, pero también te obliga a comprenderlas. Y eso fue lo que más me atrapó. Entendí que informar no es simplemente contar algo que pasó, informar es asumir una responsabilidad con la gente que te escucha, te lee y confía en ti.

La Primicia fue creada hace aproximadamente diez años… ¿Cómo surgió ese proyecto?

La Primicia nació de una necesidad muy concreta, nuestras comunidades tenían muchas historias que contar, pero no siempre tenían quién las contara. En Santo Tomás y en los pueblos vecinos ocurrían cosas importantes todos los días, cosas que merecían ser conocidas, pero que muchas veces se quedaban únicamente en el comentario de la calle.

Entonces pensé: ¿por qué no crear un espacio propio? Un medio que estuviera cerca de la gente, que hablara de lo que realmente le importa a la comunidad y que pudiera convertirse en una ventana para mostrar tanto los problemas como las buenas noticias. Así nació La Primicia. No fue simplemente crear una página o publicar noticias. Fue apostarle a una idea, que desde lo local también se puede hacer comunicación con responsabilidad y con impacto.

¿Cuál era la idea que tenía de La Primicia cuando comenzó y cómo ha cambiado con el tiempo?

Cuando comenzamos, la idea era sencilla, pero muy ambiciosa: informar bien y estar cerca de la comunidad. Yo quería que La Primicia fuera un medio al que la gente pudiera acudir para saber qué estaba pasando en su entorno.

Con el tiempo, todo cambió. Cambió la tecnología, cambió la forma de consumir información y cambió la velocidad con la que una noticia puede llegar a miles de personas. Antes había más tiempo para producir y difundir una información; hoy, en cuestión de minutos, una noticia ya está circulando por todas partes.

Eso nos obligó a evolucionar. Pero hay algo que nunca quise cambiar: el compromiso con la comunidad. Podemos cambiar las plataformas, los formatos y la manera de llegar a la gente, pero si un medio pierde su esencia y pierde la confianza de su público, pierde lo más importante.

¿Cuál ha sido el mayor reto que ha enfrentado al dirigir su propio medio de comunicación?

El reto más grande ha sido sostener la credibilidad. Crear un medio es difícil, pero mantener la confianza de la gente durante tantos años es todavía más difícil.

Hoy cualquiera puede publicar una información desde un teléfono y hacerla circular en segundos. El problema es que no todo lo que circula es verdad. Y ahí está uno de los grandes desafíos del periodismo actual: competir contra la inmediatez sin sacrificar la responsabilidad.

Muchas veces la presión es publicar primero, pero yo creo que es más importante publicar bien. Porque una información equivocada puede afectar la vida de una persona, una familia o una comunidad. Por eso dirigir un medio exige carácter. Hay que saber tomar decisiones, asumir críticas y, sobre todo, entender que no siempre vas a poder publicar lo que todo el mundo quiere escuchar. La verdad, muchas veces, incomoda.

Después de casi una década de trayectoria, ¿qué significa La Primicia para usted?

Para mí, La Primicia representa una parte muy importante de mi vida y de mi trayectoria. Detrás de estos años hay mucho trabajo, sacrificio, aprendizajes y momentos difíciles. Pero también hay una enorme satisfacción cuando uno entiende que el trabajo que hace logra llegarle a la gente.

Un medio no debería existir solamente para publicar noticias. Un medio tiene que escuchar a su comunidad, ayudar a visibilizar lo que necesita atención y convertirse, de alguna manera, en un puente entre las personas y su realidad.

Después de diez años, puedo decir que La Primicia es el resultado de haber creído en una idea cuando quizás era mucho más fácil no intentarlo. Y eso es lo que más valoro: haber tenido la constancia para mantenerla viva.

¿Qué consejo les daría a los estudiantes que apenas se están formando como comunicadores sociales-periodistas?

Les diría algo muy claro: no estudien esta carrera solamente para obtener un diploma. Estúdienla para aprender a mirar el mundo de una manera diferente.

Un comunicador tiene que tener curiosidad. Tiene que preguntar. Tiene que leer. Tiene que escuchar incluso cuando no está de acuerdo con la persona que tiene al frente. No se conformen con lo que les enseñan en un salón de clases; salgan, conozcan historias, hablen con la gente y entiendan cómo funciona la realidad.

Y, sobre todo, no tengan miedo de empezar. Muchas veces los jóvenes creen que tienen que esperar a graduarse para crear algo. No. Hoy existen herramientas que permiten construir proyectos desde muy temprano. Una idea, una cámara, un teléfono y una buena historia pueden ser el comienzo.

Pero nunca olviden algo: las herramientas cambian, las plataformas cambian y las redes sociales cambian. Lo que no puede cambiar es la ética. Porque podrán tener miles de seguidores, pero si pierden la credibilidad, terminan perdiendo lo más valioso que puede tener un comunicador: la confianza de la gente.

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