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El Comunicador

El duelo después de una pérdida por suicidio
El duelo puede implicar cambios en la identidad, las relaciones y las prioridades de quien atraviesa la pérdida. FOTO: Comunicae
1 octubre, 2026

El duelo después de una pérdida por suicidio

Además de afrontar la ausencia de un ser querido, quienes quedan pueden enfrentarse a sentimientos como culpa, ira, confusión y preguntas que pueden permanecer sin respuesta.

Por Liliana Orozco Barrios

Septiembre es reconocido en distintos países como el mes dedicado a la concientización y prevención del suicidio, una fecha que tiene como día central el 10 de septiembre, establecido en 2003 por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Durante este mes, las redes sociales se llenan de publicaciones sobre prevención, muchos se unen para compartir mensajes y los medios de comunicación incorporan esta temática a su agenda con voces expertas, testimonios y recomendaciones.

Sin embargo, para quienes pierden a un ser querido por suicidio, el duelo continúa más allá de las fechas en las que se concentra la conversación sobre este tema. Después de la pérdida comienza un proceso que puede estar acompañado por distintas emociones y que no responde a un tiempo determinado; para estas personas, el duelo continúa y puede prolongarse durante meses o años. 

La pérdida por suicidio da lugar a preguntas que no siempre encuentran respuesta. Una investigación publicada en 2023 en la Revista Griot analiza esta experiencia y señala que quienes pierden a un ser querido pueden experimentar culpa, ira y confusión, además de enfrentar preguntas que quedan después de la muerte. En este proceso, la incomprensión social y los tabúes alrededor del suicidio pueden dificultar que estas personas compartan su dolor y busquen apoyo.

Una pérdida que puede transformar la vida

Un artículo publicado en 2023 en la Revista de Psicoterapia, vinculada a la Universidad Ramon Llull de Barcelona, España, aborda las particularidades del duelo después de una pérdida por suicidio. La investigación, realizada por Olga Herrero, Sergi Corbella y Raquel Putin, presenta el caso de Cristina, una joven que perdió a su madre por suicidio. A partir de su experiencia, los investigadores explican cómo una pérdida de este tipo puede modificar la manera en que una persona entiende su propia vida y reconstruye su historia después de la muerte de un ser querido.

Los autores señalan que “la pérdida de una persona relevante para nuestra narrativa tiene una afectación en nuestro sentido de quiénes somos”. Desde esta perspectiva, el duelo puede implicar cambios en la identidad, las relaciones y las prioridades de quien atraviesa la pérdida. El artículo plantea que después de la muerte, puede ser necesario “reconstruir la propia vida, reaprender el mundo y a uno mismo sin el fallecido”, como parte de la adaptación a una realidad diferente.

En el caso de Cristina, los investigadores encontraron que con el paso de los años, algunas emociones disminuyeron en intensidad, aunque la ausencia de su madre continuó presente en fechas importantes y en momentos en los que deseaba compartir algo con ella. Su experiencia también estuvo acompañada por cambios en sus prioridades y en la manera de relacionarse con otras personas. Con el tiempo, esta adaptación al duelo puede implicar aprender a vivir con la ausencia e incorporar esa pérdida a la propia historia.

El acompañamiento durante el duelo

Después de una pérdida por suicidio, el acompañamiento de familiares, amigos y personas cercanas es importante para quienes atraviesan el duelo. Maribel Orozco, psicóloga de la Universidad Simón Bolívar y magíster en Suicidología de la Universidad a Distancia de Madrid, España, presidenta y CEO de la Fundación Juntos por la Vida, explica que una de las dificultades está en que el entorno no siempre sabe cómo acercarse a una persona que enfrenta este tipo de pérdida. Por esta razón, señala que “muchas veces las personas no saben qué decir ni cómo acercarse a alguien que está pasando por un duelo por suicidio”.

En este contexto, Orozco considera importante que la familia reciba orientación desde las primeras etapas para comprender las reacciones que pueden aparecer durante el duelo y saber cómo acompañar a quien atraviesa la pérdida, además de contar con espacios grupales de apoyo que permitan compartir la experiencia con otras personas. Como explica, “el apoyo profesional es necesario, pero también te sostiene en el día a día la persona que tienes al lado, la familia y los amigos”.

Este acompañamiento requiere comprender que cada persona vive el duelo de una manera particular. Por ello, Orozco considera necesario permitir que las emociones estén presentes y respetar los tiempos de cada persona, sin intentar apresurar el proceso.

La importancia de pedir ayuda 

El dolor, el llanto, la apatía y el sufrimiento pueden hacer parte de las reacciones esperables después de una pérdida. Sin embargo, existen cambios que pueden indicar que la persona necesita acompañamiento profesional. Maribel Orozco menciona entre ellos el aislamiento, dejar de trabajar o estudiar, las alteraciones importantes en el sueño, la desesperanza sostenida y las ideas de muerte. Ante expresiones como “no tengo nada que hacer aquí”, la especialista advierte que se requiere atención inmediata.

Cuando aparecen estas señales, Orozco recomienda buscar apoyo especializado sin esperar a que el malestar llegue a un punto crítico. En ese sentido, señala que “pedir ayuda profesional no requiere esperar que tú estés mal”, pues recibir apoyo desde las primeras etapas puede contribuir a transitar el duelo. La especialista recomienda cuidar aspectos básicos como el sueño y la alimentación y evitar recurrir al alcohol o al cigarrillo como una forma de afrontar lo que se siente.

La culpa es otra experiencia que puede aparecer durante este proceso y relacionarse con pensamientos como “por qué no me di cuenta” o “por qué no lo pude evitar”; sobre estas ideas, Orozco recuerda que el suicidio es un fenómeno multifactorial y que una persona no tiene en sus manos todas las causas que llevaron a la muerte de otra.

Afrontar una pérdida por suicidio implica atravesar emociones, adaptarse a una nueva realidad y encontrar formas de continuar con la vida cotidiana. Cada persona vive este proceso de manera diferente y necesita su propio tiempo para hacerlo. En medio de ese proceso, comprender el duelo y acompañarlo puede marcar una diferencia para quienes intentan reconstruir su vida después de una pérdida.

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